PRODUCCIÓN
Río Negro impulsa un frente patagónico para pelear por competitividad, rutas y exportaciones
Las provincias de la Patagonia avanzan en la construcción de una agenda común para reclamarle al Gobierno nacional un trato acorde a sus costos estructurales de logística, energía e impuestos. Así lo planteó el ministro de Desarrollo Económico y Productivo de Río Negro, Carlos Banacloy, en una entrevista con el programa Nada sucede dos veces, de AM Cumbre 1400.
Una región con costos que el resto del país no tiene
Según Banacloy, la Patagonia comparte desafíos que la diferencian del resto del territorio argentino. El funcionario recordó que la región ostenta estatus sanitarios de excepción —zona libre de mosca de los frutos y libre de aftosa sin vacunación— que le permiten acceder a mercados internacionales exigentes, pero que conviven con una infraestructura vial y logística deficitaria.
El ministro graficó el problema con un ejemplo contundente: en algunas zonas del sur, el flete de un cajón de tomates puede costar hasta cuatro veces más que el producto que transporta. A eso se suma la quita de subsidios a la energía y al gas en un territorio donde, dijo, buena parte del año transcurre en condiciones invernales.
Frente a ese escenario, Banacloy planteó la necesidad de ordenar una agenda con cuatro, cinco o seis temas prioritarios que toda la Patagonia pueda sostener en conjunto ante Nación, a través del Consejo Patagónico de Desarrollo Económico.
Puertos patagónicos: sin subsidios y con logística cara
Consultado por el estado de los puertos de la región, el ministro fue tajante: los subsidios a los puertos patagónicos dejaron de existir hace tiempo. En ese contexto, remarcó que Río Negro apostó a potenciar sus terminales portuarias a partir de las llamadas cargas portadoras, con casos como Punta Colorada —hoy dinamizado por la actividad energética— y San Antonio Este, que históricamente dependía de la fruta y algo de pesca.
Banacloy explicó que operar desde la Patagonia obliga a contratar barcos completos, sin la posibilidad de aprovechar buques que ya estén operando en la zona, lo que encarece fuertemente cualquier operación de exportación. Puso como ejemplo a la vitivinicultura patagónica, que en muchos casos termina consolidando su producción en Mendoza para salir por un puerto bonaerense, con costos logísticos muy superiores a los de sus competidores europeos.
Sobre el futuro del puerto de San Antonio Este, cuya concesión vence en 2027, adelantó que se trabaja en una reconversión hacia un esquema multipropósito, que no dependa exclusivamente de la energía o la pesca.
También se refirió al impacto de la quita de subsidios en el sector pesquero, que —señaló— enfrenta hoy un fuerte incremento en el gasto de combustible por jornada de faena en el sur argentino.
Impuestos, tarifas y una reforma del ente regulador
El funcionario cuestionó que, mientras las provincias asumen cada vez más responsabilidades —como el mantenimiento de rutas—, la carga impositiva nacional sobre los combustibles se mantiene intacta. A su criterio, esa combinación erosiona cualquier intento de recuperar competitividad, sobre todo en un modelo económico más abierto a la competencia externa.
Banacloy también habló de la reforma que impulsa el Gobierno de Río Negro para unificar en un solo ente regulador los servicios de energía, agua y cloacas, con más presencia territorial que el esquema actual. Detalló que entre el 35% y el 40% de una factura de luz corresponde a impuestos —entre el 8% y el 14% municipales—, y que la provincia bajó Ingresos Brutos del 3% al 1,5% para el sector productivo, aunque el IVA nacional sigue en el 27%. Como ejemplo, mencionó boletas de 40 o 50 millones de pesos para un galpón de empaque, de las cuales entre 15 y 20 millones corresponden a impuestos.
Producción rionegrina: sectores en momentos distintos
Consultado por la situación de los productores, Banacloy describió una provincia productivamente diversa, con realidades muy dispares según la actividad:
- Cerveza artesanal: atraviesa un momento de retracción, tras el boom de años anteriores.
- Vitivinicultura: afectada por la caída global del consumo de alcohol.
- Fruticultura y horticultura: en expansión, impulsadas por la mayor demanda de alimentos saludables; la superficie bajo cubierta para hortalizas creció cerca de un 500% en cinco años.
- Ganadería: buen momento en los últimos dos años, con crecimiento de stock y de la terminación de animales.
- Lupino: en auge por las exportaciones, principalmente hacia Europa.
El valor del estatus sanitario patagónico
El ministro insistió en que el estatus sanitario de la Patagonia —libre de mosca de los frutos y de aftosa sin vacunación— es una ventaja competitiva clave que le permite a la región acceder a mercados que otros productores argentinos no pueden alcanzar. Advirtió que, de perder esa condición, la fruticultura regional podría perder hasta la mitad de sus exportaciones, ya que la mayoría de los grandes mercados del mundo —Estados Unidos, China y la Unión Europea— exigen ese estándar.
Banacloy remarcó que la Patagonia nunca buscó una barrera sanitaria como fin en sí mismo, sino que el objetivo de fondo es que todo el país alcance ese mismo estatus, algo que —según recordó— Brasil logró en apenas diez años.