Vino neuquino: "Los mejores Pinot Noir están en la Patagonia"
El vino neuquino tiene una explicación que empieza por lo que más incomoda a quienes viven en la provincia. "Gracias a algo que como neuquina odio: el viento", resumió la sommelier Ana Grisoni, flamante embajadora del vino neuquino, en diálogo con Más Vale Tarde, por AM Cumbre. Según detalló, el viento hace que el grano de uva desarrolle una piel más gruesa, y de ahí salen "unos Pinot Noir increíbles".
Para Grisoni, esa condición permitió que la provincia compitiera de igual a igual con regiones que tienen más de medio siglo de historia vitivinícola. "Como no podemos negar que los mejores Malbec están en Mendoza, no podemos negar que los mejores Pinot Noir están en la Patagonia", planteó. Calculó que Neuquén empezó a construirse como región hace unos 17 o 18 años, y que el Pinot Noir fue desde el principio su insignia.
El viento y el suelo, las claves del vino neuquino
La sommelier evitó coronar una sola zona. Ubicó a San Patricio del Chañar y Añelo como el área donde hoy la uva se desarrolla de manera más equilibrada, pero enumeró identidades propias en el resto del mapa provincial: la altura de los viñedos de Chos Malal, el viento en Cutral Có y los suelos arenosos de Senillosa. "El resto de las zonas tiene cada una su identidad para poder explotar sin ningún problema", señaló.
Grisoni recibió la distinción junto a la sommelier Daniela Hernández durante La Noche del Pinot, el 22 de agosto de 2026 en el Centro de Convenciones Domuyo de la ciudad de Neuquén. Se trata de una categoría nueva del Sello de Distinción de la Gastronomía Neuquina, incorporada este año por el Ministerio de Turismo, Ambiente y Recursos Naturales que conduce Leticia Esteves. La entrevistada agradeció al equipo de la Subsecretaría de Turismo y destacó que la sommellerie recién ahora tiene un lugar propio en el reconocimiento.
El diagnóstico, sin embargo, no fue del todo festivo. "La industria en general está complicada. El consumo de vino bajó muchísimo", advirtió, y aclaró que no es un fenómeno local ni argentino sino global, atado a una caída general del consumo de alcohol y al peso de los controles de alcoholemia. Para quienes se inician, recomendó comprar en vinotecas con asesoramiento y arrancar por un Pinot Noir o un Merlot: son cepas más suaves que el Malbec, con menos taninos.
También pinchó un globo de moda. Sobre los llamados vinos sin alcohol, Grisoni recordó que el Código Alimentario define al vino como jugo de uva fermentado: "Si no está fermentado, no es vino, es jugo". Distinto es el caso de los vinos de baja graduación, que ya se consiguen con entre 4 y 6 grados frente a los 12 a 14 de un vino promedio. En todos los casos, insistió en el consumo responsable y en acompañar la copa con agua.