ANÁLISIS

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01/07/2026

La llegada de Santilli reabrió el debate sobre la jefatura de Gabinete: "La figura está completamente devaluada"

Un informe de la Universidad Austral analizó los 31 años del cargo y advirtió que perdió el rol previsto por la Constitución. También cuestionó la alta rotación durante el gobierno de Javier Milei.
 Marcelo Bermolén, director del Observatorio de Calidad Institucional de la Universidad Austral, analizó la calidad institucional de la jefatura de Gabinete nacional, en diálogo con AM Cumbre 1400. Foto: archivo
Marcelo Bermolén, director del Observatorio de Calidad Institucional de la Universidad Austral, analizó la calidad institucional de la jefatura de Gabinete nacional, en diálogo con AM Cumbre 1400. Foto: archivo

La designación de Diego Santilli como nuevo jefe de Gabinete volvió a poner en el centro de la escena una figura clave de la organización del Poder Ejecutivo que, según especialistas en derecho constitucional e instituciones, hace tiempo dejó de cumplir el rol para el que fue creada.

Sin embargo, tres décadas después, ese objetivo parece haber quedado muy lejos de concretarse. Así lo sostuvo Marcelo Bermolén, director del Observatorio de Calidad Institucional de la Universidad Austral, quien presentó un informe que analiza la evolución de la figura desde su creación y concluye que atraviesa "su mayor proceso de deterioro".

Durante una entrevista con el programa "Nada sucede dos veces", que se emite por AM Cumbre 1400, Bermolén aseguró que la llegada de Santilli reabre una discusión que nunca terminó de resolverse.

Desde cuándo existe el jefe de Gabinete en la Argentina

La Jefatura de Gabinete nació con la reforma constitucional de 1994 como una de las principales innovaciones del denominado Pacto de Olivos. La intención era dotar al sistema político argentino de un funcionario con fuerte peso institucional, capaz de coordinar la administración del Estado, fortalecer el vínculo con el Congreso y, al mismo tiempo, atenuar el histórico presidencialismo argentino.

"La figura del jefe de Gabinete está completamente devaluada. No terminó siendo el primer ministro que imaginaron los constituyentes, sino apenas un ministro coordinador que depende directamente del presidente", afirmó.

Qué revela el informe sobre los 31 años de la Jefatura de Gabinete

El estudio elaborado por el Observatorio repasó el desempeño de todos los jefes de Gabinete desde que Eduardo Bauzá asumió el cargo el 8 de julio de 1995, durante la segunda presidencia de Carlos Menem. En total, contabiliza 23 funcionarios que completaron su gestión y la incorporación de Diego Santilli como el número 24.

A partir de ese recorrido histórico, Bermolén concluyó que la figura nunca alcanzó el peso político previsto por la Constitución.

"La idea era crear un primer ministro que equilibrara el hiperpresidencialismo argentino, absorbiera parte del poder del presidente y mantuviera una relación permanente con el Congreso. Nada de eso ocurrió", explicó.

El especialista recordó que, en más de tres décadas de vigencia, el Congreso nunca utilizó la moción de censura prevista por la Constitución para remover a un jefe de Gabinete, mientras que varios funcionarios ni siquiera cumplieron con la obligación constitucional de concurrir periódicamente al Parlamento para brindar informes de gestión.

La alta rotación durante el gobierno de Javier Milei

Uno de los aspectos que más preocupa al Observatorio es la inestabilidad del cargo durante la actual administración nacional. Según Bermolén, Javier Milei es el presidente democrático que más jefes de Gabinete designó en menos tiempo.

"Tuvo cuatro jefes de Gabinete en apenas dos años y medio de gestión. Es un récord que supera incluso a Cristina Fernández de Kirchner y a Alberto Fernández", señaló.

El informe también destaca que Nicolás Posse y Manuel Adorni registraron las permanencias más breves desde la creación de la institución: Posse ocupó el cargo durante apenas 169 días, mientras que Adorni permaneció 235. Para Bermolén, esos números reflejan que "la figura perdió estabilidad y relevancia política".

La polémica por la acumulación de funciones

Otro de los cuestionamientos apunta a la decisión del Gobierno nacional de concentrar distintas responsabilidades en una misma persona.

El especialista recordó que Manuel Adorni continuó desempeñándose como vocero presidencial e integró simultáneamente el directorio de YPF mientras ejercía la Jefatura de Gabinete.

Ahora, indicó, la llegada de Diego Santilli vuelve a abrir el debate sobre la acumulación de funciones, ya que también conservará responsabilidades vinculadas al Ministerio del Interior.

"¿Cómo puede una persona cumplir plenamente un mandato constitucional cuando, además, debe atender otras funciones de semejante importancia?", planteó.

En ese sentido recordó que el artículo 100 de la Constitución Nacional establece que el jefe de Gabinete no puede ejercer otro ministerio.

"La política termina adaptando las instituciones a las personas, cuando debería ocurrir exactamente lo contrario: las personas deberían adaptarse a las instituciones", cuestionó.

Una figura que nunca cumplió el objetivo de la reforma constitucional

Durante la entrevista, Bermolén también repasó el contexto político en el que nació la Jefatura de Gabinete. Recordó que la reforma constitucional de 1994 buscó introducir elementos propios de los sistemas parlamentarios para limitar parte del poder presidencial.

Sin embargo, consideró que el resultado fue un sistema híbrido que nunca logró consolidarse.

"Muchas de las instituciones incorporadas en la reforma quedaron a mitad de camino. La Jefatura de Gabinete no redujo el poder del presidente ni se convirtió en ese fusible político que imaginaron los constituyentes", afirmó.

El deterioro institucional, más allá de un gobierno

Aunque buena parte del informe se concentra en la gestión de Javier Milei, Bermolén aclaró que el deterioro institucional no comenzó con el actual gobierno.

No obstante, sostuvo que durante esta administración se profundizaron algunos problemas vinculados con la calidad democrática.

Entre ellos mencionó las modificaciones al régimen de acceso a la información pública, el debilitamiento de organismos de control, la falta de aprobación del Presupuesto durante dos años, los conflictos de intereses, los casos de nepotismo y la ausencia de respuestas oficiales sobre el denominado caso Libra.

También cuestionó la falta de independencia de algunos organismos de control y el funcionamiento del Poder Judicial. "Nada de esto sería posible sin la complicidad de otros poderes del Estado. La impunidad política también existe porque muchas investigaciones se demoran o directamente no avanzan", sostuvo.

"Las instituciones no pueden moldearse según la necesidad del poder"

Para el director del Observatorio de Calidad Institucional, uno de los principales problemas de la política argentina es la utilización de las instituciones según las conveniencias del momento.

"Yo hablo de instituciones de plastilina, porque se moldean con la mano del poder de turno y según la necesidad política", afirmó.

A su entender, esa lógica explica las permanentes modificaciones en la estructura del Estado, los cambios de funciones y la designación de funcionarios que muchas veces no reúnen la experiencia necesaria para ocupar cargos de máxima responsabilidad.

"La calidad institucional se construye respetando las reglas y fortaleciendo las instituciones, no adaptándolas a las personas", concluyó.