NATALIDAD

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14/08/2026

¿Los jóvenes quieren y no pueden tener hijos? Lo que dice un estudio nacional

En diálogo con AM Cumbre 1400, Anabel Fernández Prieto explicó los resultados y habló sobre el envejecimiento poblacional y los desafíos que enfrenta la Patagonia.
La especialista fue entrevistada en el programa "Nada sucede dos veces", por AM Cumbre 1400. Foto: captura de video Cumbre Stream
La especialista fue entrevistada en el programa "Nada sucede dos veces", por AM Cumbre 1400. Foto: captura de video Cumbre Stream

La caída de la natalidad no necesariamente responde a una falta de deseo de tener hijos. Un estudio realizado por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) en Argentina junto con la consultora Voices! mostró que el 57% de las personas de entre 18 y 45 años afirma que hubiera querido tener más hijos de los que tiene actualmente.

El dato surge de la Encuesta Nacional de Intenciones Reproductivas y fue analizado por Anabel Fernández Prieto, oficial de programas de UNFPA Argentina, durante una entrevista en el programa Nada sucede dos veces, que se emite por AM Cumbre 1400.

El relevamiento busca profundizar en las causas que están detrás de la disminución de la tasa de fecundidad y conocer cuáles son los deseos, motivaciones y obstáculos que atraviesan las personas al momento de decidir si quieren tener hijos.

Natalidad en Argentina: menos hijos, pero no necesariamente menos deseo

Fernández Prieto explicó que Argentina atraviesa una transición demográfica caracterizada por una disminución de la fecundidad y un aumento de la esperanza de vida. Como consecuencia, se incrementa el peso relativo de la población de mayor edad y avanza el proceso de envejecimiento.

La especialista señaló que se trata de un fenómeno que ocurre a nivel mundial, aunque con diferentes velocidades. Mientras que en Europa la transición demográfica se desarrolló durante un período más prolongado, en América Latina el proceso fue mucho más acelerado.

En Argentina, la tasa de fecundidad comenzó a descender de manera sostenida hace aproximadamente entre diez y quince años. Uno de los factores que más contribuyó a esa disminución fue la reducción de los embarazos en la adolescencia, considerada por UNFPA como un dato positivo.

A esto se sumó otro fenómeno: la postergación de la maternidad y el corrimiento de la edad en la que las mujeres tienen a su primer hijo.

Pero detrás de las cifras generales aparece una realidad diferente: una parte importante de la población sí desea tener hijos o tener más hijos, pero encuentra dificultades para concretar ese proyecto.

Vivienda, trabajo y economía: las principales barreras

Según la encuesta, entre las principales razones que explican por qué las personas no tuvieron la cantidad de hijos que hubieran deseado aparecen las cuestiones económicas, la falta de estabilidad laboral y las dificultades para acceder a una vivienda.

También tienen un peso importante las tareas de cuidado y la distribución de los roles dentro de las familias, especialmente entre las mujeres.

De esta manera, el estudio pone en discusión una idea instalada en el debate público: que la baja natalidad se explica simplemente porque las nuevas generaciones “no quieren tener hijos”.

La investigación muestra un escenario más complejo. Para muchas personas, el deseo existe, pero las condiciones necesarias para concretarlo no están dadas.

La estabilidad económica, el acceso a una vivienda y la posibilidad de contar con un empleo estable aparecen como factores centrales a la hora de transformar un deseo en un proyecto familiar concreto.

Tener hijos sigue siendo importante para una parte importante de la población

La encuesta también indagó qué lugar ocupa la maternidad y la paternidad dentro de la idea de una vida plena.

De acuerdo con los resultados mencionados por Fernández Prieto, el 65% de las personas considera que tener hijos es importante para alcanzar una vida plena, mientras que el 64% sostiene que tener hijos es una de las mejores experiencias que puede atravesar una persona.

Al mismo tiempo, entre los jóvenes aparecen cambios en relación con los mandatos tradicionales.

El estudio encontró que aproximadamente el 22% de las personas de entre 18 y 24 años no contempla actualmente la maternidad como un proyecto de vida. Una proporción similar se observa entre los varones respecto de la paternidad.

Para UNFPA, esto no necesariamente implica un rechazo definitivo a la posibilidad de tener hijos, sino que también puede estar relacionado con una mayor libertad para decidir sobre el propio proyecto de vida.

La autonomía reproductiva como eje

Uno de los conceptos centrales planteados por Fernández Prieto es el de autonomía reproductiva: la posibilidad de decidir cuántos hijos tener, cuándo tenerlos y con quién.

Desde esta perspectiva, la política pública debe contemplar las dos situaciones.

Por un lado, generar las condiciones para que quienes desean tener hijos puedan concretar ese proyecto. Por otro, garantizar que quienes no quieran tenerlos puedan evitar embarazos no intencionales.

El estudio detectó además que el 11% de las personas de entre 18 y 45 años manifestó haber tenido más hijos de los que deseaba.

Para la especialista, este dato demuestra que la autonomía reproductiva debe ser abordada de manera integral y no solamente desde el sistema de salud.

Menos embarazos adolescentes

Uno de los aspectos positivos destacados durante la entrevista fue la fuerte reducción de la fecundidad adolescente registrada en Argentina.

Fernández Prieto explicó que durante muchos años la tasa general de fecundidad descendía, pero el componente correspondiente a las menores de 19 años permanecía elevado.

A partir de 2016 comenzó a observarse una disminución marcada de la tasa de fecundidad adolescente.

La reducción de los embarazos en esta etapa es considerada relevante no solo desde el punto de vista sanitario, sino también educativo y social, debido a las consecuencias que un embarazo no intencional puede tener sobre las trayectorias educativas y la inserción laboral.

En este punto, la especialista destacó el papel que tuvieron las políticas de prevención del embarazo no intencional en la adolescencia y el acceso a información para fortalecer la autonomía reproductiva.

El desafío del envejecimiento poblacional

La caída de la natalidad se relaciona directamente con otro fenómeno: el envejecimiento de la población.

A medida que disminuye la cantidad de nacimientos y aumenta la esperanza de vida, cambia la estructura de la población y también las demandas que debe afrontar el Estado.

Fernández Prieto planteó la necesidad de pensar en términos de “resiliencia demográfica”, es decir, adaptar las instituciones, los servicios y las políticas públicas a la nueva composición de la población.

Uno de los principales desafíos está relacionado con el sistema sanitario.

Una población cada vez más envejecida requiere adaptar los servicios de salud, la formación de profesionales y la atención de enfermedades crónicas que adquieren mayor prevalencia.

La especialista consideró que estos temas comenzaron a ganar espacio en las agendas públicas tanto de Argentina como de otros países de América Latina.

¿Qué pasa en la Patagonia?

La problemática también abre un interrogante particular para la Patagonia, una región que históricamente enfrentó desafíos vinculados con la distribución territorial de la población.

Durante la entrevista se planteó la necesidad de pensar políticas específicas para atraer y retener a parejas y familias jóvenes en la región, a través de oportunidades laborales, acceso a vivienda y condiciones que permitan desarrollar proyectos de vida.

La discusión adquiere especial relevancia en provincias como Neuquén, donde el crecimiento económico y demográfico convive con dificultades para acceder a la vivienda y con una fuerte demanda de trabajadores en distintos sectores.

La mirada sobre la natalidad, en este sentido, excede la cuestión estrictamente demográfica. También involucra las posibilidades que tienen las nuevas generaciones de construir un proyecto de vida en el lugar donde viven.

Una discusión que va más allá de la cantidad de nacimientos

Para UNFPA, el desafío no consiste simplemente en aumentar la cantidad de nacimientos, sino en comprender por qué existe una brecha entre los hijos que las personas desean tener y los que efectivamente tienen.

La encuesta encontró que esa brecha aparece en distintas regiones del país y que las razones mencionadas mantienen un patrón similar: vivienda, situación económica y estabilidad laboral.

Por eso, Fernández Prieto planteó que las políticas de población requieren una mirada transversal, que involucre al sistema de salud, pero también a las políticas de vivienda, empleo, educación y cuidados.

El debate sobre la natalidad, así, cambia de perspectiva. Ya no se trata solamente de preguntarse por qué nacen menos niños, sino de conocer qué condiciones necesitan las personas para poder concretar libremente sus proyectos reproductivos.

Y en una región como la Patagonia, donde el crecimiento poblacional, el acceso a la vivienda y la disponibilidad de empleo forman parte de la agenda cotidiana, esa discusión adquiere una dimensión particular.

Datos clave de la encuesta

57% de las personas de entre 18 y 45 años hubiera querido tener más hijos de los que tiene.

65% considera que tener hijos es importante para alcanzar una vida plena.

64% cree que tener hijos es una de las mejores experiencias que puede vivir una persona.

11% manifestó haber tenido más hijos de los que deseaba.

22% de las personas de entre 18 y 24 años no contempla actualmente la maternidad como proyecto de vida.

Entre las principales barreras para concretar el deseo de tener hijos aparecen la situación económica, la estabilidad laboral y el acceso a la vivienda.