ECONOMÍA
El consumo no despega: Bahillo cuestionó el ajuste y advirtió por el deterioro de los hogares argentinos
El deterioro del poder adquisitivo, el aumento de los gastos fijos, el endeudamiento de las familias y la caída del consumo se encuentran entre las principales consecuencias que Juan José Bahillo observa en la economía argentina. El exsecretario de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación y actual referente de la Fundación Encuentro analizó el escenario económico en una entrevista con el programa “Nada sucede dos veces”, de AM Cumbre 1400, y cuestionó el rumbo del Gobierno de Javier Milei.
Bahillo se refirió especialmente a un informe de la Fundación Encuentro que advierte que el 78% de los hogares argentinos se encuentra en los sectores de ingresos medios bajos o bajos, mientras que el 22% restante corresponde a hogares de ingresos altos o medios altos.
Según su interpretación, el escenario es consecuencia de un proceso de deterioro sostenido de los ingresos familiares y de un modelo económico que, a su entender, trasladó el peso del ajuste sobre amplios sectores de la sociedad.
Bahillo: “El modelo no cierra”
Para Bahillo, el actual esquema económico se sostiene sobre el objetivo del equilibrio fiscal, pero con un costo que termina impactando sobre las economías familiares.
“El equilibrio fiscal” es presentado, según el exfuncionario, como el eje central de la política económica, mientras que el Gobierno habría recurrido a una postergación de pagos y compromisos para mostrar ese resultado.
En ese sentido, utilizó una comparación con la economía doméstica: señaló que sería similar a una familia que llega a fin de mes porque no paga la tarjeta de crédito. “Eso es engañarnos a nosotros mismos”, planteó.
El dirigente sostuvo que el ajuste tuvo impacto directo tanto sobre los hogares como sobre el nivel de actividad económica y vinculó el deterioro de los ingresos con el fuerte incremento de los gastos fijos.
Salarios, servicios y pérdida de poder adquisitivo
Uno de los principales puntos planteados por Bahillo fue la relación entre salarios, inflación y costos de funcionamiento de los hogares.
Según explicó, los servicios y gastos fijos aumentaron por encima de la evolución de los ingresos, reduciendo el dinero disponible para alimentación, educación, salud y recreación.
Durante la entrevista mencionó incrementos cercanos al 480% en algunos costos vinculados con la energía y el transporte desde el inicio del gobierno de Milei y contrastó esos valores con una inflación acumulada cercana al 259% y una recuperación salarial en torno al 249%.
El resultado, sostuvo, es una economía familiar con cada vez menos margen para el consumo.
“Los costos fijos impactan mucho más fuerte en los gastos de una familia”, explicó.
El multiempleo y el agotamiento de los ahorros
Bahillo también destacó otro fenómeno que, según su análisis, permite explicar por qué el deterioro del consumo no fue todavía mayor: el aumento del multiempleo.
De acuerdo con su planteo, muchas familias pasaron de contar con dos ingresos a necesitar un tercer ingreso para sostener el presupuesto familiar.
A esto se suma el agotamiento de los ahorros.
En una primera etapa, explicó, muchas familias pudieron afrontar la pérdida de poder adquisitivo utilizando ahorros acumulados. Después aparecieron los préstamos intrafamiliares y, posteriormente, el endeudamiento mediante tarjetas bancarias.
Cuando esas alternativas se agotaron, señaló, parte de los hogares recurrió a aplicaciones financieras y circuitos de crédito con costos más elevados.
Endeudamiento: “La gente se endeuda para llegar a fin de mes”
Otro de los puntos centrales de la entrevista fue el crecimiento del endeudamiento de las familias.
Bahillo cuestionó la desregulación de los costos financieros y sostuvo que las tasas que enfrentan los consumidores pueden resultar muy elevadas.
Según describió, mientras los bancos pagan tasas significativamente menores por los depósitos, los créditos destinados al consumo pueden alcanzar valores muy superiores.
“El financiamiento de las familias” se encarece, afirmó, y esto termina afectando nuevamente la capacidad de consumo.
Para el exsecretario de Agricultura, el problema no radica únicamente en que los hogares se endeuden para adquirir bienes, sino en que cada vez más personas recurren al crédito para cubrir gastos básicos.
El consumo como clave para reactivar la economía
Bahillo sostuvo que la caída del consumo tiene consecuencias sobre toda la actividad económica argentina.
Según explicó, aproximadamente el 75% de la economía está vinculada al mercado interno. Por eso, si los hogares pierden capacidad de compra, el impacto no queda limitado a las familias, sino que alcanza a empresas, comercios, producción y recaudación.
“El modelo es el que no cierra”, resumió.
Su argumento es que una menor capacidad de consumo reduce el nivel de actividad, esto afecta la recaudación y, frente a una menor recaudación, se profundiza el ajuste para sostener el equilibrio fiscal.
De esta manera, planteó una dinámica que termina retroalimentándose.
“La discusión es quién paga el equilibrio fiscal”
Bahillo coincidió en que las cuentas públicas deben ser ordenadas, pero cuestionó quién termina absorbiendo el costo del ajuste.
“La discusión es quién lo paga”, sostuvo.
En ese punto, señaló que el peso de las políticas económicas recae principalmente sobre sectores medios, sectores de menores ingresos y jubilados.
También cuestionó los beneficios otorgados a determinados sectores económicos y mencionó particularmente a la minería, la energía y el sector hidrocarburífero.
Sin embargo, realizó una distinción respecto del agro: reconoció el fuerte volumen de actividad, pero sostuvo que eso no necesariamente significa que todos los productores estén atravesando una situación económica favorable.
Agro: más producción, pero no necesariamente mejores ingresos
El exfuncionario explicó que la recuperación de los niveles de producción agropecuaria también debe analizarse teniendo en cuenta la comparación con los años anteriores.
Según señaló, las buenas condiciones climáticas permitieron obtener importantes volúmenes de cosecha después de varios años afectados por la sequía.
Por eso, sostuvo que el aumento de la actividad no implica necesariamente que las economías de los productores estén completamente saneadas.
La diferencia entre crecimiento de la producción y situación económica de los productores fue uno de los puntos destacados durante la entrevista.
RIGI, impuestos y distribución del ajuste
Bahillo también cuestionó las políticas de beneficios fiscales para determinados sectores y puso como ejemplo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
En paralelo, criticó cambios vinculados con el impuesto a los Bienes Personales y sostuvo que algunas medidas favorecen a sectores de mayor patrimonio mientras aumentan los costos que deben afrontar millones de hogares.
Para el exfuncionario, esto demuestra que la discusión sobre el equilibrio fiscal no es solamente económica, sino también política.
“Hay otro camino y el ajuste no tiene por qué pagarlo los sectores medios de la sociedad y, sobre todo, los sectores bajos”, afirmó.