ENTREVISTA
Aumento de combustibles en Neuquén y Río Negro: cuánto subió el impuesto y qué pasa en el surtidor
El aumento de combustibles ya rige en Neuquén y Río Negro desde el 1° de agosto, aunque de manera acotada: el Gobierno nacional oficializó una suba parcial del impuesto a la nafta y el gasoil y postergó el grueso de las actualizaciones pendientes. La medida se instrumentó mediante el Decreto 693/2026, publicado en el Boletín Oficial el 31 de julio.
Para las naftas —sin plomo, de más de 92 RON y virgen—, el Impuesto sobre los Combustibles Líquidos (ICL) subió $10,572 por litro y el Impuesto al Dióxido de Carbono, $0,648. En el gasoil, el incremento del ICL es de $9,511 por litro a nivel general, pero en la zona con tratamiento diferencial —que incluye a Neuquén y Río Negro— la suba es menor, de $5,150; a eso se agrega $1,084 del gravamen al dióxido de carbono.
Qué pasa en el surtidor
Se trata de un ajuste de montos fijos por litro que, en el surtidor, representa alrededor de medio punto porcentual. El impacto no es automático: el traslado al precio final lo deciden las petroleras, que además aplican esquemas de precios dinámicos —el "buffer" y el micropricing de YPF— capaces de absorber o demorar la suba según la plaza, la franja horaria y la demanda.
El componente diferencial del gasoil es el que define el impacto local. Por el diferencial patagónico —que alcanza a Neuquén, Río Negro y el resto de la Patagonia—, el aumento del ICL en el gasoil de la región es sensiblemente menor al del resto del país: $5,150 frente a $9,511 por litro. Un dato no menor en una semana en la que el transporte de cargas está bajo presión por el temporal, con el gasoil como insumo central de la logística.
El decreto —firmado por el presidente Javier Milei, el ministro de Economía, Luis Caputo, y el jefe de Gabinete, Diego Santilli— difiere el remanente de las actualizaciones de 2024, 2025 y el primer trimestre de 2026 al 1° de septiembre. Según el texto oficial, la decisión busca "continuar estimulando el crecimiento de la economía a través de un sendero fiscal sostenible" y atenuar el impacto en la inflación.
De no mediar una nueva prórroga —como ya ocurrió en varias oportunidades—, septiembre traería una suba mayor de la carga tributaria sobre naftas y gasoil. La estrategia oficial de contener estos impuestos implicó, según estimaciones del sector, una fuerte resignación de ingresos fiscales para sostener los precios finales.