ECONOMÍA

|
15/07/2026

Inflación en Argentina: qué puede pasar con el dólar, los salarios y la economía en los próximos meses

El economista de la Fundación Libertad, Joaquín Aranguiz, analizó por AM Cumbre 1400, el proceso de desinflación en Argentina y advirtió que el verdadero desafío será consolidar una inflación de un solo dígito anual sin afectar la recuperación de los ingresos.
El economista de la Fundación Libertad, Joaquín Aranguiz, fue entrevistado en el programa "Nada sucede dos veces". Foto: captura de video Cumbre Stream
El economista de la Fundación Libertad, Joaquín Aranguiz, fue entrevistado en el programa "Nada sucede dos veces". Foto: captura de video Cumbre Stream

Aunque la inflación mensual cayó al 1,9 % y perforó por primera vez en meses la barrera del 2 %, muchas familias sienten que el costo de vida sigue aumentando. El economista de la Fundación Libertad, Joaquín Aranguiz, explicó por AM Cumbre 1400 por qué ocurre ese fenómeno, qué papel juegan el dólar y las expectativas y cuál es el principal desafío que enfrenta el plan económico de Javier Milei.

Para el economista la respuesta no pasa por un único factor, sino por una combinación de salarios atrasados, expectativas, comportamiento de las empresas y cambios estructurales que todavía están en proceso.

La inflación baja, pero los precios no dejan de aumentar

Una de las principales confusiones, explicó Aranguiz, es creer que una menor inflación significa que los precios dejan de subir. En realidad, sucede exactamente lo contrario.

Cuando la inflación disminuye, los precios continúan aumentando, pero lo hacen a un ritmo menor que antes.

"Perforar el 2 % tiene un valor muy importante porque rompe una barrera psicológica. Más allá de la diferencia entre un 2 % y un 1,9 %, el mensaje que recibe el mercado es que el proceso de desinflación continúa", señaló durante una entrevista en el programa Nada sucede dos veces.

Aun así, aclaró que el verdadero desafío todavía está por delante. "Todavía no está consolidada la idea de que Argentina pueda convivir con una inflación de un solo dígito anual", sostuvo. 

¿Por qué el bolsillo no siente la mejora?

Según el economista, la explicación está en que la inflación puede bajar mientras los ingresos permanecen prácticamente estancados.

Durante el último año y medio, sostuvo, buena parte de los salarios del sector privado mostraron escasa recuperación frente al costo de vida. Por eso, aunque los precios aumenten menos que antes, muchas familias siguen perdiendo capacidad de compra.

"La inflación está bajando, pero los ingresos todavía no acompañan ese proceso. Esa es una de las razones por las que la gente siente que la situación no mejora."

A eso se suma otro fenómeno: algunos productos, como los combustibles o determinados alimentos, continúan registrando incrementos superiores al promedio general y mantienen elevada la percepción de inflación.

Las expectativas también empujan los precios

Aranguiz considera que uno de los mayores problemas de la economía argentina es la denominada "inercia inflacionaria". Después de décadas de inflación alta, empresas, comerciantes y consumidores toman decisiones pensando en lo que ocurrió anteriormente.

"Esa memoria inflacionaria hace que muchas personas sigan ajustando precios o negociando salarios mirando el pasado y no el futuro", señaló. 

En economía ese comportamiento recibe el nombre de expectativas "backward looking", es decir, construidas a partir de la experiencia previa.

Mientras esa lógica continúe predominando, explica el especialista, será muy difícil que la inflación mensual baje de manera sostenida por debajo del 2 %.

El dólar, la energía y el delicado equilibrio del Gobierno

Otro de los factores que explica la desaceleración inflacionaria es la estabilidad cambiaria. Aranguiz recordó que durante este año el Gobierno debió enfrentar un equilibrio complejo: bajar la inflación, acumular reservas, mantener estable el dólar y, al mismo tiempo, intentar recuperar la actividad económica.

En ese escenario, el crecimiento de las exportaciones energéticas jugó un papel clave.

"La Argentina se convirtió en exportadora neta de energía y eso permitió generar una oferta importante de dólares que ayudó a sostener el tipo de cambio", indicó.

También destacó que muchas empresas privadas accedieron a financiamiento internacional y liquidaron esas divisas en el mercado local, incrementando la disponibilidad de dólares.

Si producimos alimentos, ¿por qué son tan caros?

Durante la entrevista también surgió una pregunta que se repite entre los consumidores: si Argentina produce gran parte de los alimentos que consume, ¿por qué siguen aumentando los precios?

Para Aranguiz no existe una única explicación. Por un lado, señaló que muchas industrias quedaron más concentradas después de las sucesivas crisis económicas, otorgando mayor poder para fijar precios.

Por otro, recordó que una economía más abierta también traslada al mercado interno los aumentos internacionales.

"Aunque un país produzca un determinado bien, si su precio internacional sube, ese incremento también termina reflejándose en el mercado local", agregó. 

El desafío ya no es bajar la inflación, sino sostenerla

El economista sostuvo que el dato del 1,9 % representa un avance importante, pero insistió en que la verdadera prueba será mantener esa tendencia durante los próximos meses.

Según explicó, la mayoría de las consultoras privadas proyecta una inflación mensual cercana al 1,7 % para el segundo semestre, aunque todavía lejos de los niveles que registran las economías desarrolladas.

En ese contexto, consideró que un eventual descenso hacia registros cercanos al 1 % mensual podría modificar definitivamente las expectativas de empresas y consumidores.

Vaca Muerta, el RIGI y una oportunidad histórica

Más allá de la coyuntura, Aranguiz se mostró optimista respecto del mediano plazo. Consideró que el crecimiento de Vaca Muerta, las inversiones impulsadas por el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y el aumento de las exportaciones energéticas pueden convertirse en un cambio estructural para la economía argentina.

A su juicio, contar con una fuente estable de ingreso de dólares permitirá reducir una de las principales debilidades históricas del país y ofrecer un escenario de mayor previsibilidad.

Sin embargo, advirtió que la estabilidad macroeconómica solo será percibida por la sociedad cuando llegue al bolsillo.

"La inflación puede seguir bajando, pero el verdadero éxito del programa económico será que esa estabilidad se traduzca en mejores salarios, mayor consumo y una recuperación sostenida del poder adquisitivo", señaló. 

De esa manera, el desafío dejará de medirse únicamente por el índice mensual de inflación y comenzará a evaluarse por el impacto concreto que tenga sobre la vida cotidiana de los argentinos.