GENIO APASIONADO

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22/06/2026

Hizo simuladores de Boeing en el Alto Valle: la historia del joven que revoluciona la aviación argentina

El ingeniero aeroespacial rionegrino Gabriel Barresi y una impactante trayectoria tras la pasión de volar. La entrevista realizada en el programa “Nada sucede dos veces”, por AM Cumbre 1400.
El joven ingeniero aeroespacial creó una empresa que atiende pedidos de todo el mundo, desde General Roca. Foto: captura de video Cumbre Stream
El joven ingeniero aeroespacial creó una empresa que atiende pedidos de todo el mundo, desde General Roca. Foto: captura de video Cumbre Stream

En su casa de General Roca, se sentaba frente al lavarropas mientras centrifugaba, cerraba los ojos y se imaginaba adentro de un avión. Años después, ese mismo niño que su mamá llevaba al aeropuerto solo para ver despegar aviones se convirtió en el ingeniero aeroespacial Gabriel Barresi, fundador de Vsim, la startup patagónica que hoy fabrica simuladores de vuelo certificados y exporta tecnología aeronáutica a Paraguay, Uruguay, España y Estados Unidos.

En una entrevista realizada en el programa “Nada sucede dos veces”, por AM Cumbre 1400, el joven emprendedor recordó que su historia no tiene nada de lineal. Tiene pandemia, importaciones cerradas, una gráfica en Bariloche, pedidos desde el exterior en plena secundaria y un simulador reconstruido pieza por pieza en un aeroclub de Santa Rosa. Pero sobre todo tiene una constante: la obsesión por los aviones que nunca lo abandonó.

El chico que quería una cabina en su cuarto

Todo empezó con una visita a un hangar. Gabriel tenía 14 o 15 años cuando un amigo de la familia lo llevó a ver un avión de cerca, lo subieron a la cabina y lo dejaron operarlo unos minutos. La experiencia fue suficiente para definir el rumbo de todo lo que vendría.

"Dije: bueno, yo quiero tener esto. Y en ese momento quería tener algo así, aunque fuera solo un simulador. Así que dije: armemos uno, ¿qué tal si quiero tener eso en mi casa?", recuerda.

El año era 2013 y el contexto no era el más amigable para un adolescente con ese tipo de ambiciones: las importaciones estaban prácticamente cerradas en Argentina y conseguir componentes del exterior era casi imposible. Pero Gabriel encontró la vuelta. Se acercó a una imprenta gráfica de Bariloche que le enseñó a usar un programa de diseño y a cortar acrílico con láser. Así fabricó la primera versión de su cabina.

Pero una versión nunca fue suficiente.

"Hacía una versión y después aparecía la exigencia: no, no, quiero que sea más realista todavía. Entonces hacía una segunda versión, luego una tercera, hasta que quedó muy bien", cuenta. El resultado era un aparato físico que se conectaba a la computadora y funcionaba junto con el software de simulación: si subías la palanca del tren de aterrizaje en la cabina, en el simulador se subía.

La entrevista realizada en el programa "Nada sucede dos veces", por AM Cumbre 1400. Foto: captura de video Cumbre Stream

 

De Facebook a pedidos internacionales con 16 años

Con ganas de compartir lo que había construido, Gabriel subió fotos a Facebook. La respuesta lo sorprendió: "¿Por qué no me hacés uno?" La pregunta se repitió. Y él empezó a hacer uno, dos, tres paneles. Tenía 15 o 16 años.

Lo que empezó como un proyecto personal en su cuarto se convirtió rápidamente en algo mucho más grande. Subió su trabajo a plataformas internacionales y los pedidos llegaron desde el exterior: instrumentos para escuelas en Estados Unidos, consultas desde otros países. Todo mientras cursaba la secundaria en la Patagonia.

"Fue una locura, muy divertido", recuerda hoy con una sonrisa. Esas primeras experiencias fueron las que plantaron las semillas de lo que más tarde sería Vsim.

La pandemia como punto de inflexión

Gabriel se fue a estudiar Ingeniería Aeroespacial a La Plata. A mitad de la carrera llegó la pandemia y con ella el regreso obligado a casa, al taller, al origen. Lo que para muchos fue un parate, para él fue un relanzamiento.

Fue entonces cuando llegó el llamado que cambiaría todo: desde Santa Rosa lo contactaron para pedirle que fuera a ver un simulador que no funcionaba en un aeroclub local. Gabriel aceptó el desafío, se llevó el equipo, lo reconstruyó completamente —instrumentos, electrónica, todo— y lo devolvió certificado.

"Logró ser un equipo con el cual los pilotos pueden entrenar y las horas de vuelo en el simulador valen como horas de entrenamiento real", explica. La recepción fue tan buena que los encargos empezaron a multiplicarse solos. "¿Por qué no me ayudás acá? ¿Por qué no me hacés este simulador?" En un momento Gabriel se dio cuenta de que había algo más grande ahí.

"Evidentemente hay una falta de equipos de calidad en Argentina. Los que existían eran capaces con metodologías más caseras y no se aplicaban criterios de ingeniería en el desarrollo y la fabricación", señala. Ese diagnóstico fue el puntapié inicial para fundar Vsim.

Vsim: la startup que nadie esperaba en la Patagonia

Vsim nació en General Roca, Río Negro, y sigue operando desde allí. La empresa fabrica simuladores de vuelo certificados para escuelas de aviación y centros de entrenamiento, con un nivel de fidelidad técnica que hasta entonces no existía en el mercado local.

El nicho que Gabriel encontró era, en sus propias palabras, "perfectamente vacante". Y ocuparlo no fue solo cuestión de suerte: fue la combinación de años de experiencia autodidacta, formación universitaria en ingeniería aeroespacial y una pasión que nunca se apagó.

Hoy Vsim recibe consultas y pedidos de Paraguay, Uruguay, España y Estados Unidos, y está en proceso de consolidar representación internacional. El simulador más reciente —el más grande que fabricaron hasta ahora— fue entregado en Buenos Aires, un hito que el propio Gabriel describe como "una semana bastante divertida".

Pero la visión de Vsim no se limita al mercado profesional. Gabriel apunta también al segmento de particulares: personas que, sin ser pilotos, quieren tener una experiencia de simulación en casa. A raíz del crecimiento en redes sociales y de notas periodísticas recientes, empezaron a llegar consultas de familias cuyos hijos son apasionados por la aviación.

"Los asesoramos: les decimos dónde pueden conseguir los comandos, que se pueden poner sobre un escritorio y son removibles, y en caso de que quieran también algún instrumento para operar el avión, algo más simple que un simulador completo", explica.

El próximo paso: de la simulación a la aviación real

Si Vsim ya es en sí mismo un logro notable, lo que viene podría ser aún más ambicioso. Gabriel deslizó en la entrevista que existe la posibilidad de colaborar con una fábrica de aviones argentina para participar en el diseño y desarrollo de cabinas reales.

"Pasar de la simulación a la aviación real", sintetiza. El proyecto está en sus primeras etapas y no hay confirmaciones definitivas, pero el dato habla de hasta dónde puede llegar alguien que empezó fabricando paneles de acrílico en el cuarto de su casa.

Piloto, ingeniero y emprendedor: el perfil de Gabriel Barresi

Gabriel Barresi es ingeniero aeroespacial, tiene licencia de piloto privado —que está terminando de completar— y pasó por un liceo aeronáutico militar en Rosario. "Si había aviones, yo trataba de ir", resume con simpleza una trayectoria que combina vocación, formación técnica y espíritu emprendedor.

Para el crecimiento comercial de Vsim incorporó recientemente a un socio dedicado a comunicación y marketing, con el objetivo de escalar la llegada a todas las escuelas de vuelo del país y consolidar la presencia internacional.

La meta a largo plazo, confiesa, incluye sumar más certificaciones de vuelo y, eventualmente, una licencia comercial. Pero por ahora, el tiempo lo ocupa en lo que más le apasiona: construir.

"El que le gusta lo que hace encuentra dónde prosperar", dice. Y su historia es, exactamente, la prueba de eso.