JUSTICIA

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19/12/2025

Condena a los asesinos de Juan Caliani: “cierra una etapa pero abre otra”

Ana Mercado, en diálogo con AM Cumbre 1400, aseguró que el fallo “cierra una etapa muy dolorosa, pero abre otra”.
Ana Mercado, la mamá de Juan Caliani advirtió que los autores del crimen no serán encarcelados hasta que quede firme la condena. Foto: captura de pantalla YouTube/LM Neuquén
Ana Mercado, la mamá de Juan Caliani advirtió que los autores del crimen no serán encarcelados hasta que quede firme la condena. Foto: captura de pantalla YouTube/LM Neuquén

A poco más de 20 meses del asesinato del periodista Juan Caliani en Neuquén, la Justicia declaró responsables a los dos autores del crimen y los condenó a penas de seis y nueve años de prisión efectiva. La sentencia fue dictada por el juez de Niñez y Adolescencia, Dardo Bordón, aunque aún no está firme.

 

En diálogo con los periodistas Juan Pablo Iozzia y Fernando Sotomayor en el programa Más vale tarde por AM Cumbre 1400, Ana Mercado, madre de la víctima, aseguró que el fallo “cierra una etapa muy dolorosa, pero abre otra”, al advertir que hasta que la condena no quede firme los condenados no serán encarcelados. La familia teme que la defensa solicite la revisión de la pena, algo que puede ocurrir hasta febrero.

 

Mercado reconoció que las penas “no son suficientes”, pero aclaró que se ajustan a la legislación vigente. En ese sentido, reclamó una profunda revisión de las leyes que regulan los delitos cometidos por menores y pidió políticas públicas efectivas para prevenir la violencia y el delito juvenil. “No queremos venganza, queremos justicia”, sostuvo.

 

Además, alertó sobre la sensación de impunidad y el miedo que persiste en el barrio, donde los responsables continúan viviendo. “Esto genera inseguridad y puede llevar a que la gente crea que la justicia por mano propia es válida”, advirtió.

La entrevista

—Ana, gracias por atendernos. Queríamos escucharte luego de conocerse el fallo judicial. ¿Cuáles fueron tus primeras sensaciones?

 

—Las primeras sensaciones son que se cierra una parte de todo este proceso tan doloroso y tortuoso que venimos atravesando desde hace 20 meses, desde el asesinato de Juan. Fueron meses de audiencias, de estar presentes por decisión propia, porque queríamos que Juan estuviera ahí, no solo representado por nuestro abogado, sino también con nuestra presencia. Que se nos viera la cara, que se supiera que íbamos a acompañar este proceso de manera respetuosa, pero firme, hasta que se cumpliera lo que determinara la Justicia.

 

—¿Sentís que con esta sentencia se cierra una etapa?

 

—Sí, la sentencia cierra una etapa, pero abre otra. Porque hasta que la condena no quede firme, los responsables no van a estar encarcelados. Ahora comienza un período en el que alguna de las partes puede pedir la revisión del fallo. La otra parte tiene un plazo —hasta febrero— para solicitar esa revisión de la pena.

 

—¿Creés que los defensores van a apelar el fallo?

 

—No puedo estimar qué van a hacer. Me reservo mi opinión sobre el accionar de los abogados defensores en esta causa. Lo insólito siempre es posible. Tienen un plazo de diez días hábiles desde que la sentencia se hizo pública.

 

—Fueron 20 meses muy difíciles. Desde afuera, muchos piensan que las penas fueron bajas, pero hay una sentencia. ¿Qué sensación te queda hoy?

 

—Es una sensación que ya veníamos trabajando. El fiscal pidió penas mayores, pero todo esto se da dentro del marco de la ley vigente. No creemos que sea suficiente, pero entendemos que es lo que la ley permite hoy. Eso no quita que haya cosas que deban revisarse, sobre todo en delitos tan graves como este. Acá hubo una invasión a nuestro hogar, Juan estaba indefenso y hubo una decisión de matar. Eso no puede tratarse como cualquier otro delito.

 

—¿Creés que la legislación actual sobre menores debería modificarse?

 

—En este momento no estamos en condiciones de impulsar una modificación concreta. Mi pedido es para quienes tienen responsabilidad institucional. No se trata de caer en la lógica de “garantismo” o “mano dura”. Los que quedan afuera de esas discusiones son los menores. Hay una ausencia del Estado en políticas efectivas de acompañamiento. Esto viene fallando hace mucho y Juan era un abanderado de esas causas. Por eso siempre dijimos: no queremos venganza, queremos justicia.

 

—¿Cómo es hoy convivir en el barrio, sabiendo que los responsables siguen allí?

 

—Nosotros no tuvimos amenazas directas, pero los vecinos viven con miedo. Y eso es indignante. Esto va a seguir pasando, porque hay una sensación de impunidad. Se genera más inseguridad y también la idea de que la justicia por mano propia es válida, lo cual es una aberración. Cuando la gente está acorralada y con miedo, puede hacer cualquier cosa. Y esto no pasa en un solo barrio, pasa todos los días en muchos lugares.

 

—Después del fallo, ¿sentís que hubo algo de esa justicia que tanto reclamaron?

 

—Sí, creo que tuvo peso todo el proceso: los testigos, la querella, nuestra presencia constante, el trabajo del fiscal. Esta es la justicia que tenemos con las leyes que tenemos, pero yo necesito que eso cambie. Esto no nos pasó solo a nosotros: le pasó a la comunidad, a los compañeros de trabajo de Juan, al barrio, a la sociedad. Hay personas con cargos y responsabilidades que tienen que dejar de medirse egos y hacerse cargo del problema. Porque esto no se resuelve solo con castigo, sino con cambios profundos.