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Cuore di Panna prepara un nuevo local en Neuquén y amplía su oferta de pastelería

La heladería prepara una apertura en Neuquén y suma opciones para compartir con el mate.

Cuore di Panna se prepara para abrir un nuevo local en Neuquén. Agustín Figueroa, gerente de la heladería, adelantó que la inauguración está próxima. La firma lleva 23 años en el Alto Valle y cuenta con franquicias en Cipolletti, General Roca y el oeste de la capital neuquina, donde el local de la calle San Martín al 4000 ya cumplió un año.

Junto con la apertura, la empresa amplía la variedad de productos que elabora en su pastelería. Figueroa explicó que las familias son su principal público y que, aun cuando entran al local a comprar helado, no todos en la mesa quieren el mismo postre. De ahí surgió la idea de ofrecer también algo para llevar al mate o al café.

En el mostrador, esa decisión se traduce en cuadraditos de limón y de brownie, galletitas en forma de corazón y cookies grandes. Entre estas últimas hay variedades de chocolate, zanahoria y avena. Todas salen de la pastelería de la empresa, que incorpora productos a medida que el equipo desarrolla las recetas.

El dulce de leche marca el rumbo de los sabores

Cuando en la fábrica se discute con qué rellenar un alfajor o qué gusto de helado puede tener mejor salida, el dulce de leche suele ser la primera respuesta. Figueroa lo vinculó con los recuerdos de la mesa familiar y señaló que esa preferencia se mantiene entre sus clientes. En helados, también mencionó el chocolate, las cremas y el mascarpone.

Ese conocimiento del mostrador pesó cuando se popularizaron el pistacho y el sabor Dubái. Según el gerente, la marca acompañó la tendencia con cautela porque sus clientes suelen volver a los gustos conocidos. La búsqueda de novedades sigue ese criterio: uno de los sabores que incorporaron recientemente es un mix de frutas al agua con una textura que, según Figueroa, se acerca a la de un helado de crema.

El limón al agua es otro ejemplo. Figueroa explicó que la consistencia que consiguen depende de cómo lo trabajan en la fábrica. Allí usan máquinas y una persona supervisa cada etapa de la elaboración. Para el gerente, ese seguimiento es lo que distingue el proceso artesanal.

Cómo se controla el helado desde la fábrica hasta el mostrador

Mantener la calidad mientras se abren locales exige revisar los costos y también lo que ocurre con cada bacha una vez que sale de la fábrica. Figueroa contó que tanto la supervisora de los locales como Valentina, responsable de marketing, recorren los puntos de venta. Si ven que la presentación de un sabor puede mejorar, se lo comunican al equipo que lo prepara.

En esas decisiones intervienen quienes elaboran el helado, el personal de pastelería, administración y los responsables de los locales. Figueroa explicó que trabajan en equipos chicos y que, cuando los costos se ajustan, buscan dónde ahorrar sin modificar el producto que el cliente vuelve a pedir. Para una heladería que se dispone a sumar otro mostrador en Neuquén, esa tarea empieza con una observación concreta: cómo llega al público cada sabor que salió de la fábrica.

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