VIDEO VIRAL
"Tienen cerca de 100 millones de años": un paleontólogo explicó las huellas halladas en Villa El Chocón
Un grupo de pescadores encontró huellas de dinosaurios en la costa del lago Ezequiel Ramos Mexía, en Villa El Chocón, y las imágenes rápidamente se viralizaron en las redes sociales. El descubrimiento despertó curiosidad por el origen de las marcas y su antigüedad, en una región reconocida internacionalmente por su riqueza paleontológica.
En diálogo con La Sana Costumbre, por AM Cumbre 1400, Arturo Heredia, paleontólogo, investigador del CONICET-INIBIOMA y especialista en icnología, explicó que la presencia de huellas de dinosaurios en las costas del embalse es conocida desde hace décadas, aunque el sitio específico que aparece en el video todavía no fue identificado por él.
El investigador señaló que existen numerosos sectores con rastros fósiles a lo largo de la costa, algunos de los cuales están siendo estudiados científicamente. Incluso recordó que cerca del Museo Paleontológico de Villa El Chocón hay un sitio turístico con una pasarela que permite observar este tipo de evidencias.
Una de las particularidades del lugar es que las variaciones del nivel del lago pueden dejar al descubierto nuevas huellas, pero también provocar el deterioro de las que ya se encuentran expuestas. Según Heredia, el movimiento del agua erosiona las rocas y modifica constantemente las superficies donde se conservan los rastros.
Sobre su origen, explicó que muchas de estas marcas fueron producidas por dinosaurios terópodos, animales bípedos y carnívoros, cuyas pisadas suelen presentar tres dedos, con el central más largo y, en algunos casos, impresiones de las garras.
“Estas huellas tienen cerca de 100 millones de años. O sea que el paisaje era distinto a como lo vemos hoy en día”, señaló el especialista, quien explicó que los dinosaurios caminaron sobre superficies blandas, como barro o arena, en ambientes que podían incluir ríos y lagunas.
Cómo se conservaron las huellas durante millones de años
Heredia detalló que para que una pisada se transforme en un fósil deben producirse diferentes procesos geológicos. Primero, el animal debe caminar sobre un sedimento suficientemente blando para dejar una impresión y, posteriormente, esa marca necesita quedar cubierta por nuevos materiales antes de desaparecer por efecto del agua o del viento.
Con el paso de millones de años, la acumulación y presión de los sedimentos permite la formación de rocas. Más tarde, los movimientos tectónicos y la erosión pueden volver a exponer aquellas superficies que permanecieron enterradas durante muchísimo tiempo.
El paleontólogo también destacó la importancia de no retirar ni alterar los fósiles que puedan encontrarse, ya que su ubicación y las características del terreno aportan información fundamental para las investigaciones.
“Lo primero que tienen que hacer es avisar al museo más próximo”, recomendó Heredia, quien explicó que las instituciones trabajan junto con las autoridades provinciales de patrimonio y los especialistas para determinar cómo proceder.
En ese sentido, recordó que el lago se encuentra entre las jurisdicciones de Neuquén y Río Negro, por lo que la intervención de las autoridades dependerá del sector donde se produzca el hallazgo.
“Lo importante no es llevárselo, porque se pierde mucha información científica y también hay que ver cómo resguardarlo”, advirtió.