ENTREVISTA EXCLUSIVA
Temporal en Neuquén: preparan un decreto de emergencia meteorológica por seis meses
El gobernador Rolando Figueroa anunció que el Gobierno de Neuquén prepara un decreto para declarar la emergencia meteorológica durante seis meses, en respuesta a las lluvias extraordinarias que afectan a distintas regiones de la provincia. La medida busca agilizar las acciones de prevención, asistencia y respuesta frente a los fenómenos climáticos que provocaron crecidas de cursos de agua y complicaciones en sectores rurales.
Durante una entrevista con Entre Líneas, por AM Cumbre 1400, el mandatario explicó que la intensidad de las precipitaciones y la rapidez con la que pueden modificarse las condiciones meteorológicas obligan a reforzar los mecanismos de coordinación.
“Estamos haciendo un decreto que declara la emergencia meteorológica por seis meses”, adelantó Figueroa, al referirse a las medidas que analiza la administración provincial.
El gobernador también confirmó la conformación de un comité preventivo, encargado de coordinar las intervenciones y atender las necesidades de las poblaciones afectadas.
La decisión se produce en un contexto de lluvias excepcionales que, según describió el mandatario, llegaron a reactivar cañadones que permanecían sin grandes acumulaciones de agua desde hacía varias décadas.
Neuquén prepara una emergencia meteorológica por seis meses
La declaración de emergencia es una de las principales medidas que el Ejecutivo provincial busca implementar para enfrentar las consecuencias del temporal.
Según explicó Figueroa, el objetivo es contar con herramientas que permitan acelerar las respuestas del Estado ante situaciones que requieren asistencia inmediata.
El decreto todavía se encuentra en preparación, por lo que el anuncio corresponde a una medida proyectada y no a una declaración ya formalizada.
La duración prevista será de seis meses, un período durante el cual el Gobierno pretende sostener acciones de prevención y acompañamiento a las localidades que puedan resultar afectadas.
Figueroa señaló que las condiciones que favorecen estos episodios podrían continuar durante los próximos meses, de acuerdo con los análisis que viene realizando la Provincia.
Por ese motivo, consideró necesario preparar a los equipos de respuesta y reforzar la información que reciben los habitantes.
La planificación también contempla la coordinación entre las distintas áreas que intervienen durante las emergencias.
Lluvias extraordinarias que pueden transformar el paisaje en minutos
Uno de los aspectos que más preocupan al Gobierno provincial es la intensidad con la que se registran algunas precipitaciones.
Figueroa describió episodios en los que una gran cantidad de agua cae en apenas diez minutos, generando cambios repentinos en las condiciones de los caminos, arroyos y cañadones.
Según explicó, en determinadas localidades esas descargas pueden representar volúmenes comparables con las precipitaciones que habitualmente se acumulan durante un año o incluso más.
Esta concentración de agua en períodos muy breves dificulta la capacidad de respuesta y puede provocar crecidas rápidas en sectores que normalmente permanecen secos.
El gobernador advirtió que otro de los problemas es la dificultad para determinar con anticipación dónde se producirá cada descarga intensa.
La combinación de ambos factores obliga a mantener una vigilancia permanente sobre las condiciones meteorológicas y sobre las zonas potencialmente expuestas.
Cañadones que llevaban hasta 70 años sin llenarse volvieron a transportar agua
Las precipitaciones también generaron situaciones poco habituales en distintas regiones del territorio neuquino.
De acuerdo con lo relatado por Figueroa, algunos cañadones que llevaban entre 60 y 70 años sin llenarse de agua volvieron a registrar importantes caudales.
El mandatario utilizó este dato para explicar la magnitud de los fenómenos que enfrenta la provincia.
La reactivación de estos cursos naturales puede modificar rápidamente las condiciones de circulación y generar dificultades en sectores donde no suele observarse movimiento de agua.
También representa un desafío para la infraestructura existente, que puede verse superada cuando las precipitaciones alcanzan una intensidad extraordinaria.
Figueroa remarcó que estos episodios requieren medidas de prevención y una evaluación permanente de las condiciones del territorio.