RÍO NEGRO
Nueva Ley de Carnes: el artículo que abrió un fuerte debate por la caza de fauna silvestre
La aprobación de la nueva Ley de Carnes en Río Negro generó un debate dentro de la Legislatura provincial, especialmente alrededor del artículo 15 y su alcance sobre la fauna silvestre. El legislador de Vamos con Todos, Luciano Delgado Sempé, votó a favor de la iniciativa en general, pero rechazó ese artículo porque consideró que su redacción resulta demasiado amplia y podría dejar abierta la puerta a la caza deportiva.
En diálogo con el programa Nada sucede dos veces, de AM Cumbre 1400, Delgado Sempé explicó que dentro de su bloque hubo posiciones diferentes frente al proyecto. La mayoría votó en contra, mientras que dos legisladores acompañaron la ley en general y rechazaron específicamente el artículo referido a la fauna silvestre.
El planteo del legislador parte de una distinción: por un lado, la necesidad de ordenar la faena y comercialización de carne proveniente de animales silvestres; por otro, la posibilidad de que la nueva normativa termine favoreciendo prácticas vinculadas con la caza deportiva.
El problema que la ley busca resolver en el campo rionegrino
Para Delgado Sempé, uno de los aspectos positivos de la nueva legislación es que responde a una situación que afecta desde hace tiempo a los crianceros de la provincia.
Puso como ejemplo a los productores del departamento El Cuy, que deben recorrer grandes distancias para acceder a establecimientos de faena habilitados.
Según explicó, algunos crianceros deben trasladarse hasta Jacobacci para faenar ovejas y corderos y luego regresar hacia la zona del Valle, donde encuentran mejores posibilidades para comercializar sus productos. El recorrido puede alcanzar unos 600 kilómetros.
La situación también generaba dificultades cuando se trataba de animales destinados al consumo familiar.
“Lo mataban en su campo y tenían que venir para acá, pero la caminera de Paso Córdoba se los retenía”, explicó el legislador.
Durante un tiempo, según relató, se había establecido un acuerdo de palabra que permitía el paso de hasta dos animales por criancero cuando podían acreditar la propiedad mediante las marcas correspondientes.
El problema era que ese mecanismo dependía de la interpretación de cada control policial.
“No era que el policía fuera malo. El policía estaba cumpliendo con la ley”, señaló Delgado Sempé.
Cursos y guías para trasladar animales destinados al consumo propio
La nueva normativa busca establecer un procedimiento para evitar esas situaciones.
De acuerdo con lo explicado por el legislador, los crianceros deberán acceder a capacitaciones vinculadas con la faena en el campo, la manipulación de alimentos y el traslado de la carne.
También se contempla la entrega de una guía gratuita para permitir el traslado del animal hacia los centros urbanos cuando el destino sea el consumo propio.
Otro de los puntos destacados por Delgado Sempé es la posibilidad de habilitar pequeñas plantas de faena en las comisiones de fomento, una alternativa que consideró especialmente importante para localidades alejadas de los principales centros urbanos.
El artículo 15 y la discusión por la fauna silvestre
El principal cuestionamiento del legislador está concentrado en el artículo 15.
Según explicó, el texto hace referencia a la fauna silvestre, pero no establece con suficiente precisión las diferencias entre especies nativas, especies exóticas y las distintas modalidades de caza.
Para Delgado Sempé, esa falta de precisión puede generar problemas porque dentro de una definición amplia de fauna silvestre quedan comprendidos animales como el guanaco, el avestruz y el ciervo colorado, mientras que el jabalí presenta una situación diferente por tratarse de una especie exótica que se expandió en distintas zonas de Río Negro.
“Una cosa es el jabalí, que es exótico, no es originario de Río Negro y está haciendo estragos y hay que matarlo. Y otra cosa es el guanaco o el avestruz, que viene gente de Buenos Aires a matar porque le gusta hacerlo por deporte”, sostuvo.
Para el legislador, el artículo debería establecer con mayor claridad qué actividades quedan comprendidas y bajo qué condiciones.
Guanaco: consumo tradicional y caza deportiva
Uno de los puntos centrales del planteo es el tratamiento del guanaco.
Delgado Sempé sostuvo que existe una práctica de consumo vinculada a las poblaciones rurales y que la discusión no debería desconocer esa realidad.
“Yo no tengo problema con que una persona de la Línea Sur mate un guanaco para comer”, afirmó.
Incluso mencionó que la carne de guanaco es consumida en distintas preparaciones y que existe una demanda sobre ese producto.
El problema, según su planteo, aparece cuando la actividad se transforma en caza deportiva y quienes llegan desde otras provincias pueden abatir animales sin que quede claramente delimitado el destino posterior de la carne.
“Estoy en contra y por eso digo que el artículo 15 está mal redactado. Le falta ser más específico”, afirmó.
Su propuesta apunta a diferenciar entre la utilización del recurso para alimentación y las prácticas de caza vinculadas al deporte.
El caso del jabalí y los accidentes en las rutas
El legislador también diferenció la situación del jabalí respecto de otras especies.
Mencionó particularmente su presencia en sectores del Valle Medio y el Valle Inferior, donde su expansión genera preocupación y también fue asociada a accidentes viales.
Además, destacó que el consumo de carne de jabalí está incorporado a determinadas prácticas gastronómicas de la región.
Para Delgado Sempé, en este caso existe una razón diferente para abordar la cuestión: se trata de una especie exótica cuya expansión genera impactos sobre el ambiente y las actividades productivas.
Sin embargo, también cuestionó determinados métodos utilizados para su caza.
“Al jabalí hay que matarlo de un tiro. No lo podés matar con perros que lo agarran de los testículos, lo desangran. Eso es una barbarie”, sostuvo.
De la informalidad al control sanitario
Más allá de su rechazo al artículo 15, Delgado Sempé consideró que la nueva legislación puede aportar herramientas para ordenar una actividad que hasta ahora se desarrollaba, en algunos casos, fuera de los circuitos formales.
Explicó que actualmente una persona puede comprar carne de guanaco obtenida mediante una caza y comercializada de manera informal.
La nueva normativa busca que esos productos pasen por establecimientos habilitados y cumplan controles sanitarios.
Según detalló, se establecen parámetros de producción y se requiere la participación de personal especializado en alimentos, además de controles sobre el procesamiento y el envasado.
“Estamos ordenando el tema de algo que estaba totalmente desordenado”, resumió.
Para el legislador, ese aspecto constituye uno de los puntos positivos de la ley.
El temor a que la norma habilite la caza deportiva
El punto de conflicto aparece, entonces, en la interpretación del artículo 15.
Delgado Sempé considera que no alcanza con señalar que la actividad será regulada posteriormente por los organismos de fauna. Su preocupación es que la ley, tal como fue aprobada, pueda generar una zona gris.
“Ellos te dicen: ‘No, pero eso lo tiene que arreglar Fauna’”, relató.
Sin embargo, planteó que el problema surge precisamente cuando la nueva normativa hace referencia a la caza de fauna silvestre sin establecer límites suficientemente precisos.
“Esto no te lo afirma ninguna otra ley. Te lo aplica y te dice ‘caza de fauna silvestre’”, cuestionó.
La ley fue aprobada sin modificaciones
Finalmente, el legislador confirmó que la Ley de Carnes fue aprobada en una única vuelta, al tratarse de un proyecto que llegó con acuerdo de ministros.
El oficialismo contó con los votos necesarios para aprobarla y el texto avanzó sin modificaciones.
Delgado Sempé reconoció que el artículo 15 tuvo un nivel importante de rechazo, pero la oposición no logró reunir los votos suficientes para eliminarlo.
Por eso, explicó que su posición consistió en acompañar la ley en general y, al mismo tiempo, votar en contra del artículo cuestionado.
El debate deja planteada una discusión que excede la propia legislación cárnica: cómo regular el aprovechamiento de la fauna silvestre en Río Negro, garantizar controles sanitarios y comerciales y, al mismo tiempo, establecer límites claros frente a la caza deportiva.
En ese punto, el planteo de Delgado Sempé es que la normativa debe ser más específica para evitar que una herramienta pensada para ordenar la producción y el consumo termine habilitando interpretaciones que la Legislatura no haya buscado establecer.