MORA

|
25/08/2026

Jóvenes de 18 a 25 años son los más ahogados por las deudas en Argentina

El indicador aparece en una radiografía sobre el endeudamiento argentino elaborada a partir de datos del Banco Central.
Entre el primer empleo en blanco y el atraso en el pago de las deudas, la preocupación de la población de jóvenes en el país. Foto: archivo
Entre el primer empleo en blanco y el atraso en el pago de las deudas, la preocupación de la población de jóvenes en el país. Foto: archivo

Los jóvenes argentinos de entre 18 y 25 años aparecen como uno de los grupos más comprometidos por el crecimiento de las deudas atrasadas. Según un análisis independiente realizado por el analista Matías Fernández sobre los microdatos de la Central de Deudores del Banco Central, la cantidad de deudores dentro de esa franja etaria aumentó 38%, mientras que la tasa de mora pasó del 24,7% al 40,8%.

El dato significa que, dentro del universo analizado, cuatro de cada diez jóvenes de entre 18 y 25 años registran algún nivel de atraso en sus obligaciones financieras.

La mediana de la deuda atrasada se ubica en $282.000, un monto que permite dimensionar el nivel de compromiso financiero que enfrenta este grupo.

El fenómeno se produce en un escenario general de fuerte endeudamiento. En junio de 2026, 5,86 millones de personas físicas registraban deudas atrasadas, equivalentes al 27,1% de los deudores relevados.

Sin embargo, el comportamiento de los jóvenes se encuentra por encima de ese promedio.

Jóvenes: una mora que creció más rápido que el endeudamiento

El análisis muestra que el problema no está únicamente en que haya más jóvenes que toman créditos o utilizan mecanismos de financiamiento.

El punto central está en que cada vez una mayor proporción de ellos tiene dificultades para cumplir con los pagos.

La tasa de mora dentro del grupo de 18 a 25 años pasó del 24,7% al 40,8%, un incremento de más de 16 puntos porcentuales.

Al mismo tiempo, la cantidad de jóvenes deudores creció 38%.

El resultado es una combinación que genera preocupación: más jóvenes acceden al crédito y, simultáneamente, una proporción mayor enfrenta dificultades para devolverlo.

¿Cuánto deben los jóvenes?

La mediana de la deuda atrasada es de $282.000.

La utilización de la mediana resulta relevante porque permite evitar que unos pocos casos de endeudamiento muy elevado distorsionen el resultado general.

Esto significa que la mitad de los jóvenes morosos tiene una deuda inferior a ese monto y la otra mitad, una obligación superior.

El dato debe leerse además dentro de una estructura de endeudamiento donde una parte importante de los atrasos corresponde a créditos de montos relativamente bajos.

En el conjunto de los deudores argentinos, el 17% debe menos de $100.000 y casi el 40% registra obligaciones inferiores a $400.000.

Billeteras virtuales y créditos rápidos, parte del nuevo escenario

La expansión de las herramientas digitales de financiamiento modificó el acceso al crédito, especialmente entre los sectores más jóvenes.

El análisis de Fernández muestra que Mercado Libre/Mercado Pago concentra el 19% de las personas morosas, aunque representa apenas el 2,9% del monto total en mora. La mediana de la deuda atrasada en ese segmento ronda los $116.000.

El analista atribuye este comportamiento, en parte, a la expansión de la inclusión financiera y al otorgamiento de créditos relativamente pequeños.

Pero las billeteras virtuales no son el único segmento involucrado.

Los denominados créditos rápidos no bancarios, que incluyen empresas como Credicuotas, Moni, Waynicoin y Mins, reúnen al 22,6% de las personas en mora y el 7,7% del dinero atrasado.

La mediana de deuda en este segmento ronda los $500.000, mientras que la tasa promedio de mora alcanza el 52%.

El acceso al crédito también puede convertirse en una dificultad

La expansión de las herramientas de financiamiento permitió que más personas accedieran a créditos que antes podían resultar difíciles de obtener.

Para los jóvenes, esto puede significar una puerta de entrada al sistema financiero, pero también una exposición temprana al endeudamiento.

El análisis sostiene que el deterioro de la mora estaría relacionado con una combinación de factores: la expansión del crédito, la pérdida de poder adquisitivo y políticas de riesgo más laxas en algunos segmentos no bancarios.

Fernández no encontró una correlación directa y clara entre los niveles de mora y variables como pobreza o desempleo. En cambio, identificó una mayor relación con el peso de los créditos otorgados por entidades no bancarias y con la evolución del poder adquisitivo.

Una generación que empieza su vida financiera con deudas

El dato adquiere especial relevancia por tratarse de personas que se encuentran en una etapa de ingreso al mercado laboral, formación profesional, estudios superiores o búsqueda de independencia económica.

En ese contexto, una deuda de cientos de miles de pesos puede representar una carga significativa para ingresos iniciales o inestables.

El problema no se limita a una deuda puntual. Un atraso puede generar intereses, dificultades para acceder a nuevos productos financieros y derivar en instancias de recupero.

De hecho, el estudio señala que el 17,8% del total de los morosos ya figura en carteras de recupero.

La mayoría de los deudores no tiene una gran cantidad de créditos

La radiografía también aporta un dato que permite poner el fenómeno en perspectiva.

El 50% de los deudores mantiene obligaciones con una sola entidad, mientras que el 90% tiene deudas con un máximo de tres.

Por lo tanto, el problema no necesariamente está asociado a jóvenes que acumulan numerosos créditos de diferentes empresas.

En muchos casos, puede tratarse de una o pocas obligaciones que se vuelven difíciles de afrontar cuando los ingresos no alcanzan.

Menos personas ingresan al sistema, pero la mora juvenil preocupa

El estudio también detectó una caída en la cantidad de nuevos deudores que ingresan mensualmente al sistema.

Las entradas pasaron de aproximadamente 840.000 a 542.000 personas, mientras que las salidas de personas que regularizan su situación se mantuvieron relativamente estables, alrededor de 450.000.

En ese contexto general, el comportamiento de los jóvenes se destaca por el fuerte incremento de su tasa de mora.

El costo del crédito, otro factor bajo análisis

Fernández también puso el foco en los impuestos que se aplican sobre el financiamiento.

Entre ellos mencionó el IVA sobre los intereses, Ingresos Brutos, el impuesto al cheque, Sellos y tasas municipales.

Según distintas estimaciones citadas en el análisis, la carga impositiva puede representar entre una cuarta parte y más del 40% del costo financiero, dependiendo de la operación.

Para quienes tienen ingresos limitados, un mayor costo financiero puede traducirse en cuotas más difíciles de afrontar y en una mayor probabilidad de atraso.

¿Qué propone el análisis frente al endeudamiento juvenil?

A partir de los datos relevados, Fernández plantea la necesidad de prestar especial atención al endeudamiento de los jóvenes.

Entre las medidas propuestas aparecen mayores controles sobre los créditos rápidos y las tarjetas no bancarias, una reducción de los impuestos que encarecen el financiamiento y políticas específicas para evitar que el acceso temprano al crédito derive en situaciones de sobreendeudamiento.

El objetivo no sería restringir el acceso de los jóvenes al sistema financiero, sino generar condiciones que permitan que ese acceso sea sostenible.

El dato que deja la radiografía

El endeudamiento argentino alcanza a millones de personas, pero la situación de los jóvenes de entre 18 y 25 años sobresale por la velocidad con la que aumentó la mora.

La cantidad de jóvenes deudores creció 38% y la proporción que registra atrasos pasó del 24,7% al 40,8%.

Con una mediana de deuda atrasada de $282.000, el fenómeno plantea una pregunta que va más allá de las estadísticas: ¿cómo impactará este nivel de endeudamiento en una generación que recién comienza a construir su autonomía económica?

El estudio utilizado para esta radiografía fue elaborado de manera independiente a partir de datos primarios de la Central de Deudores del Banco Central. Su autor advierte que los cruces de información pueden contener errores y que los resultados deben interpretarse con esa salvedad.