DETENIDO
A Fernando Cerimedo también se lo investiga por enriquecimiento en Bolivia
El ex asesor de Javier Milei, Fernando Cerimedo, señalado como una de las figuras clave en el ascenso de campañas de ultraderecha en América Latina, atraviesa su prisión en la cárcel de Palmasola, en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia. La Justicia boliviana determinó que existen indicios suficientes para considerarlo responsable de la tentativa de feminicidio de su expareja, Nadia Beller, y que existe riesgo de fuga por su nacionalidad argentina. Así lo confirmó el periodista Caio Ruvenal, corresponsal del diario El País en Bolivia, en diálogo con el programa Nada sucede dos veces de AM Cumbre 1400.
180 días de detención preventiva y una segunda imputación en camino
Tras cuatro horas de audiencia, el juez a cargo del caso dispuso que Cerimedo permanezca detenido durante 180 días mientras avanza la investigación. Aunque el proceso comenzó por la tentativa de feminicidio, la Fiscalía boliviana prepara en paralelo una segunda imputación, esta vez por enriquecimiento ilícito.
Esa segunda causa se abrió de oficio luego de que Beller, desde el hospital donde fue atendida tras recibir tres disparos, formulara graves acusaciones que vinculan a Cerimedo con el entorno del presidente Rodrigo Paz, incluida su esposa. Según su testimonio, Cerimedo habría actuado como intermediario en alianzas público-privadas ligadas a negocios de diésel, gasolina y oro.
A partir de esas declaraciones, la Fiscalía ordenó allanamientos en propiedades, oficinas y viviendas vinculadas a Cerimedo. En los operativos se secuestraron alrededor de medio millón de bolivianos (unos 40.000 dólares) y lo que las autoridades describen como una granja de bots: cerca de 15 celulares conectados a un mismo software capaz de compartir, reaccionar y generar contenido de forma simultánea y coordinada.
El gobierno de Rodrigo Paz busca tomar distancia
Según relató Ruvenal, en el círculo cercano a Paz el caso se maneja con cautela extrema. El propio mandatario boliviano se limitó a expresar solidaridad con la víctima a través de un mensaje en redes sociales, sin mayores declaraciones públicas. Voceros y ministros del gobierno intentaron minimizar el rol de Cerimedo, calificándolo de "tangencial" y "marginal", y reduciéndolo a una colaboración puntual durante la campaña presidencial del año pasado.
Esa versión oficial choca con el relato de Beller, quien sostiene que Cerimedo tenía más poder que el propio Paz y que llegó a controlar a un grupo de élite dentro de la Policía boliviana. Un dato encontrado durante los allanamientos alimenta esa hipótesis: una tarjeta personal de Cerimedo en la que figuraba como asesor principal de Rodrigo Paz, cargo que su propia defensa volvió a mencionar en la audiencia del viernes.
En paralelo, en Argentina el gobierno de Javier Milei sostiene que la relación con Cerimedo se cortó apenas asumió la Presidencia, aunque reconoce que trabajó activamente durante la campaña electoral.
Una contranarrativa: ¿autoatentado o intento de feminicidio?
En Bolivia comenzó a circular una versión alternativa de los hechos —que varios analistas atribuyen a una estrategia propia del oficio de Cerimedo— según la cual el ataque habría sido un "autoatentado" o un montaje. Esta contranarrativa se apoya en cuestionamientos sobre la escena del hecho, como la falta de rastros de sangre acorde a los tres disparos recibidos, y en el hecho de que Beller ofreció una entrevista pocas horas después del ataque.
Ruvenal advirtió que varios medios comenzaron a hacerse eco de esa versión, en momentos en que también se difunden los antecedentes políticos de la víctima: fue candidata por el Movimiento al Socialismo (MAS) en 2019 y posteriormente se acercó a Jeanine Áñez y Fernando Camacho.
El propio caso adquirió, según el corresponsal, tintes de "novela": Beller sostiene que Cerimedo le había asegurado estar separado de su esposa en Argentina, versión que luego desmintieron mensajes hallados por ella misma. Una de las abogadas de Cerimedo, Margarita Arce, calificó a Beller como una persona "inestable" y atribuyó la denuncia a "celos, rabia y venganza". Cerimedo se declaró inocente y su defensa anticipó que apelará la prisión preventiva.
Un operador regional: de Bolsonaro a Milei
Cerimedo no es un desconocido en la región. Según Ruvenal, además de su rol en las campañas de Milei en Argentina y Paz en Bolivia, trabajó también para Jair Bolsonaro en Brasil, para Nasry Asfura en Honduras, y habría participado en la campaña por el rechazo a la reforma constitucional en Chile.
Su especialidad —campaña sucia, difusión de noticias negativas y desinformación en redes sociales— lo convierte en una pieza recurrente en los procesos de "ascenso de la ultraderecha" en Argentina, Chile, Bolivia y Colombia, un fenómeno que, según el corresponsal, ya empieza a proyectarse sobre la campaña en contra de Lula da Silva en Brasil. El propio Ruvenal citó el concepto de "ingenieros del caos", acuñado por el escritor italiano Giuliano da Empoli, para describir este tipo de operadores digitales.
La incógnita que más preocupa al poder
Más allá de la gravedad del intento de feminicidio, lo que genera mayor inquietud política es hasta dónde llega la conexión de Cerimedo con presuntas maniobras de enriquecimiento ilícito y lavado de dinero vinculadas al poder. El vicepresidente boliviano, Edmundo Lara, hoy distanciado políticamente de Paz, declaró que Cerimedo participaba de las reuniones de gabinete, definía la línea política de cada ministro e incluso tenía injerencia en la designación y remoción de funcionarios.
Ruvenal trazó un paralelismo con la política argentina, donde también surgieron denuncias sobre financiamiento irregular de campañas —como el caso de un donante en Río Negro sospechado de vínculos con el narcotráfico, que impactó en una candidatura a diputado nacional en la provincia de Buenos Aires— y con otros gobiernos de la región señalados por negocios opacos, en una comparación que el periodista extendió incluso al régimen de Nicolás Maduro en Venezuela y sus negocios con diamantes.
Mientras la Fiscalía boliviana avanza en la segunda imputación, el caso Cerimedo promete extenderse en el tiempo y arrastrar consigo nuevas revelaciones sobre el entramado de asesores, bots y financiamiento que operó detrás de varias de las últimas transiciones políticas hacia la derecha en América Latina.