A CONTRAMANO

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18/05/2026

Neuquén rompe con la tendencia nacional y se afirma como motor de empleo

En un país con menos empleadores y más informalidad, la provincia sostiene crecimiento privado registrado.

Mientras la Argentina atraviesa una caída sostenida en la cantidad de empresas registradas, Neuquén aparece como una excepción dentro del mapa nacional. Desde la llegada de Javier Milei al gobierno, el país perdió 24.437 empleadores, una baja del 4,8% que incluso supera el deterioro registrado durante el peor tramo de la pandemia. En ese escenario de retroceso generalizado, la provincia se destaca por un dato central: es la única jurisdicción que muestra crecimiento en la cantidad de empleadores, con una mejora del 2,1% impulsada por la actividad económica vinculada a Vaca Muerta.

El contraste es fuerte. A nivel nacional, el stock de empleadores acumula 17 meses consecutivos de caída, con sectores sensibles como transporte, construcción e inmobiliarias entre los más golpeados. La pérdida de empresas no solo refleja cierres, sino también una menor creación de nuevas firmas. Es decir, el problema no está únicamente en las bajas, sino en una natalidad empresarial insuficiente para reemplazar a quienes salen del sistema. En ese contexto, Neuquén rompe la tendencia y se convierte en el caso más claro de dinamismo productivo.

La explicación principal está en el peso de la industria hidrocarburífera, especialmente en el desarrollo no convencional de Vaca Muerta. A diferencia de otras actividades extractivas tradicionales, el petróleo y el gas no convencional requieren inversión permanente, perforación constante, servicios especializados, logística, infraestructura y mano de obra calificada. Esa dinámica convierte al sector en una verdadera cadena industrial, capaz de arrastrar empleo directo e indirecto en áreas como transporte, construcción, servicios, comercio y actividades profesionales.

Los datos del SIPA también muestran esa diferencia. Entre diciembre de 2023 y enero de 2026, el empleo privado registrado en Neuquén creció un 5,1%, lo que representa la creación de 7.306 nuevos puestos de trabajo. En un país donde la destrucción de empleo formal convive con el avance del cuentapropismo y la informalidad, la provincia logra sostener una señal positiva: más trabajadores registrados, más empresas activas y mayor movimiento económico. Según los datos mencionados, Neuquén aparece junto a Río Negro entre las pocas jurisdicciones con crecimiento del empleo privado en el período.

El ministro de Economía provincial, Guillermo Koenig, resumió esa diferencia al señalar que las condiciones macroeconómicas son las mismas para todas las provincias, pero que en Neuquén los resultados son distintos por el trabajo asociado a los hidrocarburos y otras actividades. En esa línea, marcó otro contraste: mientras el desempleo nacional se ubica en torno al 7,5%, en Neuquén es del 2,3%. También destacó que las ventas en supermercados crecieron en la provincia, que la venta de combustibles tuvo una suba del 14% en 2025 y que la recaudación de Ingresos Brutos se mantiene sostenida, como reflejo del movimiento económico interno.

Pero el desempeño neuquino no puede explicarse solo por la existencia de la roca. Vaca Muerta es una condición central, pero no suficiente. El gobierno provincial sostiene que el crecimiento también responde a una combinación de orden fiscal, seguridad jurídica, paz social, planificación e incentivos para la inversión. En una actividad que demanda desembolsos millonarios y horizontes de largo plazo, la previsibilidad se vuelve un activo clave. Por eso, la provincia busca consolidarse no solo como productora de energía, sino como plataforma de inversiones vinculadas al GNL, infraestructura, servicios petroleros y desarrollo regional.