AMBIENTE

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Compostar para cambiar el modelo: la práctica que apunta a reducir residuos desde el hogar

Especialistas advierten que el problema de la basura es estructural. El compostaje aparece como una herramienta simple con impacto directo en el sistema.
La gestión de residuos empieza en la cocina y redefine hábitos cotidianos
La gestión de residuos empieza en la cocina y redefine hábitos cotidianos

El crecimiento de los residuos urbanos plantea un desafío cada vez más complejo para las ciudades, en un contexto donde los sistemas tradicionales de gestión muestran límites.

Durante una entrevista en el programa La antesala por AM Cumbre 1400, Mauricio Huentequeo, maestro compostero de la Secretaría de Ambiente y Recursos Naturales, propuso una mirada alternativa basada en el compostaje domiciliario.

En conversación con los periodistas, explicó que se trata de una práctica que replica procesos naturales y que puede ser aplicada en cualquier hogar.

En ese sentido, planteó que el compostaje no solo es una herramienta ambiental, sino también un cambio en la forma de entender los residuos.

De residuo a recurso: un cambio de lógica

El enfoque del compostaje introduce una transformación conceptual.

Los residuos orgánicos dejan de ser considerados basura para pasar a ser un recurso con valor.

Esta mirada implica un cambio profundo en la relación con lo que se descarta, ya que permite reincorporar esos materiales al ciclo natural en lugar de enviarlos a disposición final.

La cocina como punto de partida del sistema

El proceso comienza en el ámbito doméstico, específicamente en la cocina.

La separación de residuos en origen aparece como una condición necesaria para cualquier política de gestión más eficiente.

Este paso, aunque sencillo, tiene un impacto significativo, ya que permite reducir el volumen de residuos y mejorar la calidad del material que se procesa posteriormente.

Un proceso natural con lógica propia

El compostaje se basa en la descomposición biológica de residuos orgánicos.

Para que funcione correctamente, es necesario combinar materiales húmedos con otros secos, generando condiciones adecuadas de aireación y equilibrio.

Este proceso, que puede tardar varios meses, culmina en la obtención de un abono que puede ser reutilizado en suelos y cultivos, cerrando el ciclo de la materia orgánica.

Adaptación a entornos urbanos

Uno de los desafíos es su implementación en contextos urbanos.

Sin embargo, el desarrollo de composteras compactas y sistemas adaptados permite llevar esta práctica a departamentos o espacios reducidos.

Esto demuestra que el compostaje no es una actividad limitada a entornos rurales, sino una herramienta aplicable en distintas realidades.

Impacto en la gestión integral de residuos

El dato clave es la proporción de residuos orgánicos en los hogares.

Se estima que representan cerca del 50% del total, lo que convierte al compostaje en una herramienta estratégica para reducir el volumen que llega a basurales.

Además, su implementación masiva podría aliviar la presión sobre los sistemas de recolección y tratamiento.

Entre el hábito individual y la política pública

El compostaje se ubica en un punto intermedio entre la acción individual y la política pública.

Si bien comienza en el hogar, su impacto puede escalar si se integra a estrategias más amplias de gestión de residuos.

En este sentido, la práctica no solo implica una decisión personal, sino también una herramienta potencial para repensar el modelo de producción y consumo.

El compostaje se presenta así como una práctica que trasciende lo doméstico, proponiendo una lógica distinta en la gestión de residuos, en un escenario donde las soluciones estructurales requieren también cambios en los hábitos cotidianos.

 

La entrevista

Mauricio Huentequeo, maestro compostero de la Secretaría de Ambiente y Recursos Naturales, explicó cómo funciona el compostaje en casa y por qué es una herramienta clave para reducir residuos.

—Pregunta: ¿Qué es el compostaje y por qué es importante?
—Respuesta: Es una práctica natural que consiste en transformar los residuos orgánicos en abono. Es algo que sucede en la naturaleza todo el tiempo, como en un bosque. Hoy es fundamental retomarlo porque uno de los grandes problemas a nivel mundial es la cantidad de residuos que generamos.

—Pregunta: ¿Qué tipo de residuos se pueden compostar?
—Respuesta: Todos los restos orgánicos como frutas, verduras, cáscaras de huevo, yerba o té. Son cosas que pasan por nuestras manos todos los días y que muchas veces tiramos como basura, cuando en realidad son un recurso que se puede transformar en un nutriente para el suelo.

—Pregunta: ¿Cómo se empieza a compostar en casa?
—Respuesta: Todo empieza en la cocina. Lo primero es separar los residuos orgánicos en un recipiente distinto. Después necesitamos una compostera, que puede ser de distintos tamaños según el espacio disponible, y sumar hojas secas o restos de poda para lograr el equilibrio necesario.

—Pregunta: ¿Se puede hacer compost en espacios reducidos?
—Respuesta: Sí, se puede. Hoy hay composteras verticales que funcionan en balcones o patios chicos. Lo importante es que el proceso tenga aireación y seguimiento. Incluso se pueden usar lombrices para facilitar el trabajo en espacios más cerrados.

—Pregunta: ¿Cuánto tarda el proceso?
—Respuesta: Entre cuatro y seis meses. Con el tiempo se va transformando en una tierra negra, homogénea, con olor a bosque. Cuando ya no distinguís los residuos originales, significa que el compost está listo.

—Pregunta: ¿Qué no se debe compostar?
—Respuesta: No se recomienda incluir carnes, lácteos ni alimentos con sal o aceite, porque pueden generar olores, atraer insectos o complicar el proceso en el ámbito doméstico.

—Pregunta: ¿Qué beneficios tiene compostar?
—Respuesta: Reduce a la mitad los residuos que generamos en casa y además produce un abono muy rico en nutrientes, ideal para plantas, árboles y suelos que necesitan mejorar su calidad.