INCENDIOS

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08/01/2026

El fuego avanza en la Patagonia y deja al descubierto una crisis que no se atendió a tiempo

Siniestros simultáneos en Chubut, Río Negro y Santa Cruz ponen en jaque al sistema de combate del fuego. Desde Greenpeace advierten que la falta de recursos y la crisis climática agravan un escenario cada vez más crítico.
Tres incendios de gran magnitud activos y miles de hectáreas afectadas en la región.
Tres incendios de gran magnitud activos y miles de hectáreas afectadas en la región.

La Patagonia atraviesa una de las situaciones más complejas de los últimos años, con incendios forestales de gran magnitud activos al mismo tiempo y miles de hectáreas de bosques nativos afectadas en distintas provincias.

Durante el programa Cumbre a la Carta por AM Cumbre 1400, se analizó el escenario actual de los incendios que avanzan en la región andinopatagónica, en un contexto de sequía extrema, altas temperaturas y fuertes vientos.

En diálogo con Evange Zingoni y Lucas Jara, Hernán Giardini, coordinador de la campaña de Bosques de Greenpeace Argentina, advirtió que el país enfrenta “una situación extremadamente preocupante” y recordó que la temporada pasada fue la peor de las últimas tres décadas en pérdida de bosques.

Focos activos y riesgo simultáneo

Uno de los incendios más graves se registra en Puerto Patriada, en la localidad chubutense de El Hoyo, con avance hacia Epuyén y zonas cercanas a El Bolsón. A esto se suman dos focos de gran magnitud en áreas protegidas: el Parque Nacional Los Alerces, en la zona del lago Menéndez, y el Parque Nacional Los Glaciares.

Según Greenpeace, la simultaneidad de incendios de gran escala desborda la capacidad del sistema de combate del fuego y expone las limitaciones estructurales en prevención y respuesta.

 

 

Falta de recursos y recortes

Giardini señaló que el problema se agrava por la fuerte reducción de fondos nacionales. Los recursos de la Ley de Bosques y de la Ley de Manejo del Fuego fueron recortados, y Parques Nacionales cuenta con menos brigadistas de los necesarios para cubrir la superficie protegida.

Si bien las provincias incrementaron en forma limitada la cantidad de brigadistas y medios aéreos, desde la organización ambiental advierten que resulta insuficiente frente a una crisis climática que intensifica los incendios año tras año.

¿Accidentes o incendios intencionales?

Desde Greenpeace remarcan que la mayoría de los incendios se originan por negligencia humana, como fogatas mal apagadas o asados en zonas no habilitadas. Los incendios por causas naturales, como tormentas eléctricas, representan una porción mínima.

En cuanto a la intencionalidad, Giardini pidió cautela y cuestionó acusaciones apresuradas que luego no se sostienen en la Justicia. No obstante, sostuvo que la destrucción de bosques nativos debería tener un tratamiento específico en el Código Penal.

 

Hernán Giardini, coordinador de Bosques en Greenpeace

 

 

Un daño ambiental de largo plazo

La pérdida de bosques andinopatagónicos tiene consecuencias profundas. Son ecosistemas de crecimiento muy lento, con tiempos de recuperación que pueden superar los 200 años, y cumplen un rol clave en la regulación climática, hídrica y de la biodiversidad, además de su impacto en el turismo y las economías regionales.

Desde Greenpeace convocan a la ciudadanía a sumarse a un reclamo activo para exigir más prevención, más recursos y una política ambiental acorde a la gravedad del escenario, mientras el fuego continúa avanzando en distintos puntos del sur del país.

 

La entrevista

— Hernán, buen día. ¿Cómo están trabajando desde Greenpeace frente a lo que está pasando en la Patagonia?

Hernán Giardini:
Estamos recorriendo la zona y trabajando con distintas organizaciones sociales para documentar lo que ocurre y para presionar por más acción concreta. Hace mucho tiempo venimos reclamando más prevención, más brigadistas y más infraestructura frente a una crisis climática que genera condiciones para incendios de gran magnitud.

— ¿Qué tan grave es la situación actual?

Venimos de la peor temporada de incendios de las últimas tres décadas. El año pasado se perdieron 32 mil hectáreas de bosques andinopatagónicos. En esta temporada, desde diciembre hasta ahora, ya se quemaron cerca de seis mil hectáreas y hoy tenemos tres incendios de gran magnitud al mismo tiempo.

— ¿Cuáles son los focos más preocupantes?

El incendio de Puerto Patriada, en El Hoyo, que avanza hacia Epuyén y cerca del límite con El Bolsón. Además, hay dos incendios graves en Parques Nacionales: uno en el Parque Nacional Los Alerces, en el lago Menéndez, que ya superó ampliamente las mil hectáreas, y otro en el Parque Nacional Los Glaciares, en Santa Cruz, que lleva varios días activo.

— ¿Qué factores explican esta situación?

La sequía, las altas temperaturas y el viento, que son una de las caras más claras de la crisis climática. Eso genera incendios simultáneos de gran magnitud y complica enormemente el sistema de combate del fuego.

— ¿Faltan recursos para enfrentar los incendios?

Sí. Las provincias preveían un verano complicado porque hubo poca nieve y pocas lluvias, y además sabían que desde Nación los recursos iban a ser bajos. La Ley de Bosques está prácticamente desfinanciada y la Ley de Manejo del Fuego tiene un recorte de más del 50%. Parques Nacionales cuenta con apenas 400 brigadistas cuando el mínimo necesario sería 700 para cubrir cinco millones de hectáreas.

— ¿Las provincias alcanzan a compensar esa falta?

Han hecho esfuerzos, sumando brigadistas y aviones hidrantes, pero es muy poco frente a la magnitud de la crisis. El principal recorte viene de Nación y las provincias subestiman la gravedad del problema.

— Se habla mucho de intencionalidad. ¿Qué observan ustedes?

La mayoría de los incendios, cerca del 95%, son por accidentes o negligencia humana: fogatas mal apagadas, asados en lugares no habilitados. Los incendios por causas naturales, como rayos, son minoría. En cuanto a la intencionalidad, hay que ser cautos. El año pasado hubo acusaciones apresuradas que no se sostuvieron judicialmente.

— ¿No descartan la intencionalidad?

No la descarto. Puede haber especulación inmobiliaria, piromaníacos o personas que prenden fuego de manera deliberada, pero no son la mayoría. De todos modos, creemos que la destrucción de bosques nativos debería tener un capítulo específico en el Código Penal, tanto por incendios como por deforestación ilegal.

— ¿Qué implica perder bosques nativos?

En los bosques andinopatagónicos la recuperación puede tardar hasta 200 años. Además, después de un incendio no siempre vuelve el mismo tipo de bosque. Muchas veces avanzan plantaciones de pino, que son más inflamables y desplazan al bosque nativo. La pérdida impacta en la biodiversidad, el clima, el agua, el turismo y las economías locales.

— ¿Cómo puede colaborar la ciudadanía?

Estamos convocando a firmar una petición en nuestra web, greenpeace.org.ar, para exigir más acción a los gobiernos. También invitamos a colaborar con Greenpeace, ya que nos financiamos únicamente con el aporte de personas.

 

 

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