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06/01/2026

Crece la inseguridad para turistas argentinos en Chile: qué dijo la Embajada Argentina

Según autoridades chilenas, los turistas argentinos, al igual que los europeos que llegan en cruceros, se convierten en blancos frecuentes porque no cuentan con el tiempo necesario para sostener los trámites de una denuncia formal durante su estadía.
Foto: LA NACION
Foto: LA NACION

Una seguidilla de hechos delictivos que tuvieron como blanco a turistas argentinos en Chile encendió las alarmas y motivó una intervención formal de la Embajada Argentina en Santiago de Chile, que difundió una serie de advertencias y recomendaciones para quienes viajen al país vecino durante la temporada de verano.

Entre los puntos más sensibles del comunicado, la representación diplomática alertó sobre una modalidad de robo cada vez más frecuente: la pinchadura intencional de neumáticos. “En caso de sufrir la pinchadura de un neumático, se sugiere no aceptar ayuda de terceros, ya que se trata de la modalidad de robo u hurto más común”, indicaron de manera explícita.

La advertencia se da en un contexto de hechos cada vez más graves. A fines de noviembre, un colectivo con destino a Santiago, que participaba de un tour de compras, fue emboscado y sus 60 pasajeros fueron despojados de todas sus pertenencias. Semanas después, el 29 de diciembre, el portal Soy Chile tituló: “Delincuentes no sueltan a los argentinos: le robaron una camioneta en Concón”, reflejando una situación que se repite en distintas ciudades costeras.

Según autoridades chilenas, los turistas argentinos —al igual que los europeos que llegan en cruceros— se convierten en blancos frecuentes porque no cuentan con el tiempo necesario para sostener los trámites de una denuncia formal durante su estadía, lo que facilita la impunidad de las bandas delictivas.

En el comunicado oficial, la embajada recomendó además no dejar vehículos al cuidado de terceros, utilizar estacionamientos privados, no dejar equipaje ni objetos de valor a la vista, extremar cuidados en centros comerciales y espacios masivos, y evitar el uso del teléfono celular en la vía pública. También sugirió priorizar el uso de tarjetas de débito y crédito y reducir al mínimo el manejo de efectivo, ya que en varios robos se sustrajeron dólares destinados a compras.

La situación genera preocupación en el propio sector turístico chileno. La presidenta de la Cámara de Turismo de la Región de Coquimbo, Laura Cerda, advirtió que los vehículos robados —principalmente camionetas de alta gama— son los preferidos por bandas organizadas, ya que luego son intercambiados por droga en Bolivia.

El impacto es relevante si se tiene en cuenta el fuerte crecimiento del turismo argentino en Chile. Según datos de Transbank, en enero de 2025 las transacciones con tarjetas argentinas aumentaron un 541%, mientras que empresas como Falabella informaron un incremento del 21% en sus ventas, atribuido directamente al arribo de visitantes desde la Argentina.

Las zonas más afectadas por los robos son La Serena, Valparaíso y Viña del Mar, con especial preocupación en Concón, donde en menos de un mes varios turistas provenientes de Mendoza y San Juan denunciaron el robo de sus vehículos. Uno de los últimos casos ocurrió en el sector Bosques de Montemar, donde una familia sufrió el robo de su Toyota SW4 apenas arribada al país.

Las víctimas relataron que, al intentar realizar la denuncia telefónica ante Carabineros, debieron presentarse personalmente en la comisaría y esperar más de cinco horas, incluso con un bebé en brazos, para que se les tomara declaración.

En paralelo, medios chilenos también dieron cuenta de estafas masivas en alquileres turísticos. Cerca de 200 argentinos denunciaron haber sido engañados en la playa de Reñaca, pagando en algunos casos más de un millón de pesos por supuestos departamentos en Viña del Mar que nunca existieron.

Según informes oficiales, el perfil del turista argentino que cruza la cordillera también cambió. Ya no predomina quien busca ahorrar al máximo, sino un visitante de nivel socioeconómico medio y medio-alto, de entre 25 y 55 años, con estadías cortas —de tres a seis noches— pero con un gasto diario mayor, estimado entre 60 y 70 dólares por persona.