2026-09-08

ANÁLISIS

Educación en Argentina: las pruebas PISA revelaron caídas en Matemática, Lectura y Ciencias

Los datos fueron analizados por Sol Alzú, economista y analista de datos de Argentinos por la Educación, durante una entrevista en el programa Nada sucede dos veces, por AM Cumbre 1400.

Los resultados de las pruebas PISA 2025 volvieron a poner en el centro del debate la situación de la educación argentina. En la última evaluación, realizada entre estudiantes de 15 años de 91 países, Argentina registró una caída en las tres áreas analizadas: Matemática, Lectura y Ciencias.

El resultado ubica al país en el puesto 75 en Matemática, 62 en Lectura y 71 en Ciencias. En el contexto latinoamericano, Argentina quedó octava entre 13 países participantes.

Los datos fueron analizados por Sol Alzú, economista y analista de datos de Argentinos por la Educación, durante una entrevista en el programa Nada sucede dos veces, por AM Cumbre 1400.

Para Alzú, el panorama actual es “desalentador” y refleja una dificultad que no comienza en la adolescencia, sino que aparece mucho antes, durante los primeros años de escolarización.

Argentina quedó en la mitad de la tabla latinoamericana

Las pruebas PISA evalúan a estudiantes de 15 años y permiten comparar los resultados educativos entre distintos países. Argentina participa de esta evaluación desde el año 2000, aunque en Matemática lo hace desde 2006.

En la última edición, el país redujo su puntaje en las tres áreas.

El resultado fue:

  • Matemática: puesto 75 entre 91 países.
  • Lectura: puesto 62.
  • Ciencias: puesto 71.

Pero la comparación no se limita a las potencias educativas que encabezan los rankings internacionales.

Alzú destacó que, cuando Argentina se compara con otros países de la región, como Uruguay, Brasil, Chile, Perú y Colombia, también queda ubicada en la mitad de la tabla: octava entre 13 países latinoamericanos participantes.

Comprensión lectora: una dificultad que comienza en la primaria

Uno de los puntos centrales de la entrevista fue la comprensión lectora.

Según Alzú, el problema no aparece recién cuando los estudiantes llegan a los 15 años. Por el contrario, las dificultades comienzan en edades mucho más tempranas y se acumulan a lo largo de la trayectoria escolar.

La especialista señaló que prácticamente la mitad de los chicos en tercer grado no comprende lo que lee.

La consecuencia es una especie de efecto acumulativo: las dificultades que no se resuelven durante los primeros años terminan impactando posteriormente en la secundaria y en el acceso a estudios superiores.

A los 15 años, el panorama se vuelve todavía más complejo. De acuerdo con los datos mencionados durante la entrevista, seis de cada diez estudiantes no alcanzan los niveles mínimos en Lectura, ocho de cada diez no lo hacen en Matemática y seis de cada diez tampoco llegan a esos niveles en Ciencias.

El desafío no es solamente que los chicos estén en la escuela

Uno de los conceptos centrales planteados por Alzú fue la diferencia entre cobertura educativa y calidad de los aprendizajes.

Argentina cuenta con una amplia cobertura escolar y, según explicó, prácticamente todos los chicos deberían estar incorporados al sistema educativo. También existe una tasa de terminalidad secundaria cercana al 75%.

Sin embargo, para la especialista, estar dentro de la escuela no garantiza necesariamente que se estén adquiriendo los conocimientos fundamentales.

En ese punto, puso el foco sobre algunas políticas que flexibilizaron las condiciones de repitencia con el objetivo de evitar que los estudiantes abandonaran la escuela.

El problema aparece cuando un alumno permanece formalmente dentro del sistema, pero acumula ausencias o avanza de año sin haber incorporado los conocimientos necesarios.

“¿Qué puede aprender ese chico?”, planteó Alzú al referirse a estudiantes que pueden acumular uno o dos meses de inasistencias.

La discusión, entonces, pasa por encontrar un equilibrio entre garantizar que los estudiantes permanezcan en la escuela y asegurar que efectivamente aprendan.

Tecnología, celulares e inteligencia artificial: el nuevo desafío educativo

Otro de los factores analizados durante la entrevista fue el impacto de las nuevas tecnologías.

Alzú señaló que el uso de pantallas puede afectar determinados procesos cognitivos, especialmente entre los niños más pequeños, y mencionó situaciones en las que la exposición puede ocupar una parte significativa del día.

Pero la discusión no pasa necesariamente por prohibir la tecnología.

La especialista destacó que países que aparecen entre los líderes educativos a nivel mundial, como Singapur, China y Japón, no están al margen del avance tecnológico. Por el contrario, utilizan estas herramientas, aunque acompañadas por regulaciones y capacitación docente.

En ese sentido, también planteó el desafío que representan actualmente los celulares y la inteligencia artificial para el sistema educativo argentino.

La clave, según su análisis, está en que los docentes cuenten con herramientas y formación para acompañar los cambios tecnológicos en lugar de quedar al margen de ellos.

La educación y una pregunta que debería estar en la agenda electoral

Para Alzú, uno de los principales desafíos es volver a colocar a la educación en el centro de la agenda pública.

La especialista consideró fundamental que el tema sea discutido sobre la base de evidencia y datos y que, en el contexto electoral, los candidatos sean consultados sobre sus propuestas para revertir las dificultades actuales.

La discusión educativa, sostuvo, no debería limitarse a la permanencia de los estudiantes dentro del sistema, sino incluir qué aprenden y qué herramientas adquieren para su futuro.

En términos de desarrollo, vinculó esta cuestión con el capital humano del país: sin una mejora de los aprendizajes, sostuvo, resulta difícil pensar en el desarrollo futuro de Argentina.

La brecha entre querer estudiar y poder hacerlo

Las dificultades acumuladas durante la trayectoria escolar también tienen consecuencias después de la secundaria.

Uno de los datos destacados durante la entrevista fue la distancia entre las expectativas de los estudiantes y lo que finalmente sucede.

Alzú explicó que más del 80% y hasta el 90% de los estudiantes del último año de secundaria manifiesta intención de continuar estudiando, incluso entre sectores vulnerables.

Sin embargo, entre los jóvenes de 18 a 25 años, uno de cada cuatro no logró terminar la secundaria. Además, según los datos mencionados en la entrevista, aproximadamente la mitad de quienes manifestaban intención de continuar estudiando no estudia ni trabaja.

Para la especialista, allí aparece otra brecha del sistema educativo: la distancia entre las expectativas y las posibilidades concretas de sostener una trayectoria educativa.

Matemática y el ingreso a carreras universitarias

Las dificultades en los aprendizajes también pueden trasladarse a la universidad.

Alzú explicó que resulta complejo analizar las trayectorias universitarias porque las carreras no siguen recorridos lineales y los tiempos de finalización pueden variar.

Sin embargo, planteó que las dificultades que arrastran los estudiantes desde la escuela secundaria pueden convertirse en un obstáculo cuando intentan acceder a determinadas carreras.

El ejemplo aparece especialmente en áreas como Economía, Ingeniería y Ciencias Exactas, donde una formación insuficiente en Matemática puede dificultar el comienzo y la continuidad de los estudios.

El resultado puede verse posteriormente en el abandono durante los primeros años de la carrera o en las dificultades para completar los estudios.

El desafío de volver a aprender

Los resultados de PISA ponen números a un problema que atraviesa distintas etapas del sistema educativo argentino: las dificultades aparecen desde los primeros años, se acumulan durante la secundaria y pueden llegar hasta la universidad.

El desafío, de acuerdo con el análisis de Argentinos por la Educación, no pasa solamente por conseguir que los estudiantes estén dentro de las aulas, sino por garantizar que aprendan los conocimientos fundamentales que necesitan para continuar sus trayectorias educativas y desenvolverse en el futuro.

En ese escenario, la comprensión lectora, Matemática y Ciencias aparecen como tres áreas centrales para medir cuánto está aprendiendo el sistema educativo y cuánto queda todavía por resolver.

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