2026-07-30

INFORME

Más jóvenes terminan la secundaria en Argentina, pero el desafío educativo sigue abierto

Un estudio de Argentinos por la Educación reveló que el 74,6% de los jóvenes de entre 19 y 24 años completó la escuela secundaria en 2024. Aunque el país mejoró 12 puntos porcentuales en una década, todavía se ubica por detrás de Chile y Perú

La Argentina muestra señales de recuperación en uno de los principales indicadores educativos de la región. Según un informe elaborado por Argentinos por la Educación, el 74,6% de los jóvenes de entre 19 y 24 años finalizó la escuela secundaria en 2024, un crecimiento de 12 puntos porcentuales respecto de 2014.

El dato ubica al país en el quinto lugar entre nueve naciones de América Latina analizadas y representa una mejora sostenida en la terminalidad escolar, aunque todavía queda un importante margen para alcanzar a los países con mejores desempeños de la región.

Así lo explicó el economista y analista de datos de Argentinos por la Educación, Tomás Besada, durante una entrevista en el programa Nada sucede dos veces, por AM Cumbre 1400.

Argentina mejora la terminalidad del secundario

Besada señaló que el estudio compara la situación educativa de nueve países latinoamericanos y muestra una evolución positiva para la Argentina.

"En 2024, casi siete de cada diez jóvenes terminaron la escuela secundaria. Es un crecimiento importante respecto de una década atrás y demuestra que hubo avances, aunque todavía quedan desafíos por delante", explicó.

El especialista indicó que Chile y Perú presentan niveles cercanos al 90% de terminalidad, mientras que la Argentina alcanza el 74,6%, ubicándose en una posición intermedia dentro de la región.

"Es una noticia alentadora porque, generalmente, cuando hablamos de educación solemos referirnos a problemas. En este caso hay un indicador que muestra una mejora", sostuvo.

Las causas del abandono escolar son múltiples

Aunque el informe se concentra en los niveles de terminalidad, Besada aclaró que el abandono escolar responde a múltiples factores.

Entre ellos aparecen la necesidad de incorporarse tempranamente al mercado laboral, las tareas de cuidado dentro del hogar, dificultades económicas, problemas familiares y la pérdida de motivación.

"El abandono escolar es multicausal. En investigaciones anteriores vimos que muchos estudiantes faltan o dejan la escuela porque deben trabajar o asumir responsabilidades familiares. Pero también existen otros factores que deben ser analizados para diseñar mejores políticas educativas", explicó.

Actualmente, alrededor de tres de cada diez jóvenes argentinos aún no logran completar la educación secundaria.

El celular en la escuela: un desafío, no un enemigo

Durante la entrevista también se abordó el impacto de la tecnología en las aulas.

Besada consideró que el crecimiento del uso del teléfono celular obliga a repensar las estrategias pedagógicas, aunque advirtió que no debe ser visto exclusivamente como un problema.

"El celular puede convertirse en un amplificador del conocimiento si se incorpora adecuadamente a las propuestas educativas. No se trata de demonizar la tecnología, sino de aprender a convivir con ella", afirmó.

Recordó además que once jurisdicciones argentinas ya cuentan con regulaciones sobre el uso del celular en las escuelas, una señal de que el tema ocupa un lugar cada vez más importante dentro de la agenda educativa.

Al mismo tiempo, remarcó que la escuela sigue cumpliendo un rol insustituible como espacio de socialización.

"En la escuela no solo se adquieren conocimientos. También se aprende a convivir, a relacionarse con otras personas y a desarrollar habilidades sociales fundamentales para toda la vida", sostuvo.

La campaña "Argentina a la Escuela"

Uno de los ejes que impulsa actualmente Argentinos por la Educación es la campaña "Argentina a la Escuela", que busca fortalecer la asistencia y permanencia de los estudiantes.

Según Besada, mejorar la educación requiere un compromiso compartido entre las familias, las escuelas y el Estado.

Por un lado, señaló que las familias deben reforzar la importancia de la asistencia diaria. Por otro, consideró necesario seguir fortaleciendo la formación docente y desarrollar propuestas pedagógicas más atractivas para los estudiantes.

Además, remarcó la necesidad de que el Estado garantice el funcionamiento continuo de las instituciones educativas.

"Completar la escuela secundaria mejora las oportunidades laborales, los ingresos y la estabilidad futura. Por eso es fundamental que todos los actores trabajen para sostener las trayectorias educativas", indicó.

Paros docentes y continuidad educativa

Consultado sobre el impacto de las medidas de fuerza docentes, Besada reconoció que se trata de una problemática compleja.

Si bien consideró legítimos los reclamos salariales de los trabajadores de la educación, advirtió que las interrupciones reiteradas de clases afectan directamente los procesos de aprendizaje.

"No es lo mismo perder un día de clases que perder diez. Es importante encontrar mecanismos que permitan compatibilizar el derecho al reclamo con la continuidad educativa de los estudiantes", afirmó.

Solo el 5% considera a la educación el principal problema

Uno de los datos que más llamó la atención durante la entrevista proviene de otro estudio realizado por Argentinos por la Educación.

Según esa investigación, apenas el 5% de los argentinos identifica a la educación como el principal problema del país.

Para Besada, ese indicador refleja la necesidad de recuperar el valor social de la educación.

"La Argentina fue históricamente uno de los países con mejores indicadores educativos de la región. Hoy estamos en una posición intermedia y necesitamos volver a colocar la educación en el centro de la agenda pública", concluyó.

Una mejora que no alcanza

El crecimiento de la terminalidad secundaria representa una señal positiva para el sistema educativo argentino. Sin embargo, el informe también deja en evidencia que todavía persisten desafíos estructurales vinculados al abandono escolar, las desigualdades sociales, el ausentismo, la continuidad de las clases y la necesidad de fortalecer el vínculo entre los jóvenes y la escuela.

Mientras los indicadores muestran una recuperación gradual, especialistas coinciden en que sostener esa tendencia requerirá políticas públicas de largo plazo y un compromiso conjunto de toda la sociedad.

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