PREOCUPACIÓN
Rechazan la derogación de la Ley del Libro: "No va a bajar el precio, van a desaparecer librerías"
El secretario de la Federación Argentina de Librerías, Papelerías y Afines (FALPA), Carlos Morón, rechazó en diálogo con AM Cumbre el anteproyecto del Gobierno nacional para derogar la Ley del Libro y advirtió que tendría el efecto contrario al que promete el oficialismo. "Desaparecen las librerías, no es que bajan los precios, desaparecen las librerías con esta ley", sintetizó el dirigente, que conduce una librería con más de cinco décadas de trayectoria.
La iniciativa, impulsada por el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, propone derogar la Ley 25.542 —que desde 2001 fija un precio único para los libros nuevos— y modificar la Ley 25.446 de Fomento del Libro y la Lectura. Morón remarcó que el rechazo atraviesa a toda la cadena: "Absolutamente todo el sector, autores, editores, editoriales, los ilustradores, las librerías, las cadenas, los bibliotecarios, están a favor de esta ley". Incluso las grandes cadenas, apuntó, publicaron su oposición.
El referente de FALPA insistió en que la norma no fija un piso: "No es un piso, es un precio fijo. El editor es el que tiene que decir que este libro se va a vender a tal precio". Y usó a la región como ejemplo del carácter federal de la ley: ese valor "es el mismo precio que se tiene que vender en un lugar o en el otro", ya sea en Neuquén, en Ushuaia o en La Quiaca.
Qué dice la Ley del Libro y por qué las librerías la defienden
Morón describió lo que, según su experiencia, ocurre cuando se libera el precio: "El supermercado cambió, la góndola vale más para vender tomates, papel higiénico, fideos, y los libros no se consiguen más. La librería no va a estar más". Como antecedente citó al Reino Unido, donde —afirmó— tras el fin del precio fijo "los precios el primer año aumentaron el 6%" y "las librerías cayeron un 50%". Mencionó además el caso de Brasil, donde las grandes cadenas quebraron y "las librerías independientes prácticamente desaparecieron".
El dirigente también describió la fragilidad económica del sector: sostuvo que las librerías tienen "una rentabilidad aproximadamente de un 2% anual" y que muchas resisten "con el esfuerzo del librero". "Por primera vez estamos usando ese fondo contracíclico, porque si no, tendríamos que cerrar", graficó sobre su propio comercio. En ese marco, defendió a los libreros de la región: "En Neuquén hay libreros excelentes, que tienen mucho trabajo, mucho esfuerzo, y me parece que hay que respetarlo".
Desde el oficialismo, en cambio, sostienen que la desregulación permitiría una mayor competencia entre comercios, facilitaría la liquidación de stock y podría traducirse en libros más baratos para los lectores. Se trata del segundo intento en poco más de dos años: una derogación similar ya había sido incluida en el DNU 70/23 y en la primera versión de la Ley Bases, sin prosperar.