EDUCACIÓN VIAL
Prácticas al volante que muchos repiten y siguen generando riesgo en ruta
En rutas cada vez más exigidas por el crecimiento del tránsito, especialistas en seguridad vial advierten sobre conductas que se repiten con frecuencia y que elevan el riesgo de siniestros, en un contexto donde la infraestructura y la educación no logran acompañar la dinámica actual.
La problemática fue abordada en “Nada sucede dos veces por AM Cumbre 1400”, donde se puso el foco en prácticas naturalizadas que, pese a su peligrosidad, siguen siendo habituales entre los conductores.
En diálogo con los periodistas, el vocero del Observatorio Vial, Facundo Jaime, señaló que el principal desafío no está solo en el control, sino en modificar hábitos profundamente instalados en la conducción cotidiana.
Maniobras habituales que esconden alto riesgo
En situaciones de congestión, muchos conductores recurren a la banquina como vía de escape para avanzar más rápido, sin dimensionar el peligro que implica.
Esa práctica, lejos de ser una solución, puede generar escenarios críticos, especialmente si hay vehículos detenidos por emergencias, donde el impacto puede ser directo y con consecuencias severas.
Distracciones que reducen la capacidad de reacción
El uso del celular al volante continúa siendo una de las principales causas de distracción. No solo implica apartar la vista del camino, sino también desviar la atención mental de la conducción.
Esa combinación afecta la capacidad de respuesta ante imprevistos, aumentando la probabilidad de colisiones, especialmente en rutas con alto flujo y circulación mixta.
Más vehículos, mismas rutas
El crecimiento sostenido del parque automotor en los últimos años generó una presión creciente sobre la infraestructura vial, que no siempre logra responder a esa demanda.
En regiones con fuerte actividad económica, donde conviven transporte pesado y vehículos particulares, esta situación se vuelve aún más compleja y expone fallas estructurales.
El cambio cultural como desafío de fondo
Más allá de los controles y las sanciones, el problema de fondo sigue siendo la conducta de los conductores. Muchas prácticas peligrosas no son percibidas como tales y se repiten de manera cotidiana.
En este escenario, la educación vial y la concientización aparecen como herramientas fundamentales para generar cambios sostenidos y reducir el riesgo en las rutas.
La entrevista
Facundo Jaime, vocero del Observatorio Vial de la Cámara de Empresas de Control y Administración de Infracciones de Tránsito de la República Argentina, sobre conductas de riesgo y seguridad vial en rutas.
—Pregunta: ¿Qué factores explican hoy la problemática vial en rutas?
—Respuesta: Hay una combinación de factores, pero uno central es la falta de educación vial. No alcanza solo con controles: la seguridad depende en gran parte de la conducta individual de cada conductor.
—Pregunta: ¿Qué influencia tiene el estado de las rutas?
—Respuesta: Es muy importante. El parque automotor creció mucho más rápido que la infraestructura, lo que genera saturación y mayor exposición al riesgo.
—Pregunta: ¿Qué conductas preocupan especialmente?
—Respuesta: Circular por la banquina es una de las más peligrosas. Es una práctica habitual que muchos no perciben como riesgosa, pero puede derivar en siniestros graves.
—Pregunta: ¿Por qué es tan riesgosa esa maniobra?
—Respuesta: Porque la banquina no es un carril de circulación. Si hay un vehículo detenido por una emergencia, el impacto puede ser directo y con consecuencias fatales.
—Pregunta: ¿Qué pasa con el uso del celular al manejar?
—Respuesta: Es una de las principales distracciones. Afecta la atención en todos los niveles: visual, cognitivo y motriz, lo que reduce la capacidad de reacción.
—Pregunta: ¿La gente dimensiona estos riesgos?
—Respuesta: No siempre. Hay conductas que sí se reconocen como peligrosas, pero otras están naturalizadas y eso es lo más preocupante.
—Pregunta: ¿Qué se necesita para mejorar la seguridad vial?
—Respuesta: Más educación desde edades tempranas, campañas de concientización y asumir la responsabilidad individual al conducir.
—Pregunta: ¿El control es suficiente?
—Respuesta: No. Es necesario, pero sin un cambio cultural y educativo, no alcanza para reducir los siniestros de manera sostenida.