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El hallazgo en el lago Viedma revela la huella profunda del retroceso glaciar

La detección de una fosa de 900 metros no solo sorprende por su magnitud, sino que expone un proceso en marcha: la transformación del paisaje patagónico por el cambio climático.

El hallazgo de una fosa de hasta 900 metros en el lago Viedma abre una nueva dimensión en el análisis del retroceso glaciar en la Patagonia. Más que un dato geográfico, se trata de una señal concreta de un proceso en curso.

Durante una entrevista en el programa Nada sucede dos veces por AM Cumbre 1400, la investigadora del CONICET María Gabriela Lenzano explicó que este descubrimiento se vincula directamente con el comportamiento reciente del glaciar Viedma.

En conversación con los periodistas, detalló que el frente glaciar retrocedió más de 3,5 kilómetros en los últimos años, liberando una superficie que permitió acceder a zonas del lago hasta ahora desconocidas.

Ese retroceso es el punto de partida para entender el fenómeno.


Una profundidad que redefine el mapa

La medición de 900 metros corresponde a una fosa localizada en el sector donde el glaciar dejó de tener contacto con el lago.

Este dato no describe al lago en su totalidad, pero sí lo ubica dentro de parámetros comparables con los cuerpos de agua más profundos del mundo.

Más allá del número, el valor científico radica en lo que permite observar: la forma del fondo, las capas de agua y las huellas que dejó el avance y retroceso del hielo a lo largo del tiempo.


El glaciar como variable central

El comportamiento del glaciar Viedma explica en gran medida la aparición de esta formación.

Su retroceso acelerado no solo modifica el paisaje visible, sino que también transforma la geografía subacuática.

En ese sentido, el lago funciona como un registro de esos cambios, donde cada medición aporta información sobre la evolución del sistema glaciar.


Un patrón que se repite

El caso del Viedma no es excepcional dentro del contexto regional.

En distintos puntos de la Patagonia se observa una tendencia similar, con glaciares que pierden estabilidad y comienzan a retroceder.

Incluso el Perito Moreno, históricamente considerado un caso atípico por su comportamiento estable, empezó a mostrar cambios en los últimos años.

Esto refuerza la idea de que el fenómeno responde a un proceso de escala global.


Cambio climático y tiempos largos

Los modelos climáticos actuales indican que este tipo de transformaciones no son reversibles en el corto plazo.

La evolución de los glaciares está directamente vinculada al aumento de la temperatura global y a las emisiones, que continúan en niveles elevados.

En este escenario, los cambios observados en el lago Viedma se inscriben dentro de una tendencia más amplia que proyecta modificaciones sostenidas en el tiempo.


Ciencia en un contexto de limitaciones

El avance del conocimiento en este campo convive con un escenario complejo para la investigación científica.

La falta de financiamiento limita la posibilidad de realizar nuevas campañas de medición, lo que obliga a sostener parte del trabajo con datos indirectos o satelitales.

Aun así, los estudios permiten construir una lectura más precisa de lo que ocurre en estos sistemas.


El dato de los 900 metros no solo posiciona al lago Viedma en una escala global, sino que también expone una transformación profunda y silenciosa.

Bajo la superficie, el retroceso del hielo deja su marca y redefine un paisaje que, hasta hace pocos años, parecía estable.

 

La entrevista

María Gabriela Lenzano, investigadora del CONICET especializada en glaciología, habló sobre el hallazgo de una fosa de gran profundidad en el lago Viedma, el retroceso de los glaciares y el impacto del cambio climático.

—Pregunta: ¿Qué hallazgo realizaron en el lago Viedma?
—Respuesta: Lo que encontramos fue una fosa de aproximadamente 900 metros de profundidad en una zona específica del lago. Es importante aclarar que no todo el lago tiene esa profundidad, sino que se trata de un sector puntual que quedó expuesto tras el retroceso del glaciar Viedma en los últimos años.

—Pregunta: ¿Por qué estudiaban esa zona en particular?
—Respuesta: Nuestro interés está en la interacción entre el hielo y el agua. El glaciar Viedma, que es el más grande de la cuenca del río Santa Cruz, tiene su frente en contacto con el lago, y eso nos permite estudiar cómo evoluciona, por qué retrocede y qué cambios se producen en ese proceso.

—Pregunta: ¿Qué les permitió detectar esa profundidad?
—Respuesta: Realizamos estudios batimétricos, que son mediciones de profundidad del fondo del lago. A partir de esas mediciones, también podemos obtener otros datos como temperatura, turbidez y generar mapas tridimensionales del fondo.

—Pregunta: ¿Qué explica la aparición de esa fosa tan profunda?
—Respuesta: Está directamente relacionada con el retroceso del glaciar. En los últimos años, el glaciar Viedma retrocedió más de 3,5 kilómetros y dejó un área libre de hielo de unos 5 kilómetros y medio. Esa zona es donde encontramos esta fosa.

—Pregunta: ¿Qué significa este hallazgo desde el punto de vista científico?
—Respuesta: Nos permite entender mejor la dinámica del glaciar y cómo está respondiendo al cambio climático. Además, nos da información sobre la geomorfología del fondo del lago y sobre los procesos que ocurrieron a lo largo del tiempo.

—Pregunta: ¿Qué está pasando con los glaciares en general?
—Respuesta: Están en una situación de vulnerabilidad climática. No es un fenómeno aislado, sino que ocurre a nivel global. Incluso glaciares que antes mostraban estabilidad, como el Perito Moreno, comenzaron a retroceder en los últimos años.

—Pregunta: ¿El cambio climático es reversible?
—Respuesta: De acuerdo a los modelos actuales, no en el corto plazo. Para revertir la tendencia sería necesario reducir significativamente las emisiones, y eso todavía no está ocurriendo en la magnitud necesaria.

—Pregunta: ¿Qué otros datos obtienen de estos estudios?
—Respuesta: Además de la profundidad, analizamos la temperatura del agua en distintas capas, la turbidez y reconstruimos cómo fue la evolución del glaciar a partir de las huellas que deja en el fondo.

—Pregunta: ¿Qué desafíos enfrenta hoy la investigación científica?
—Respuesta: El principal es la falta de financiamiento. Hoy no hay convocatorias activas, lo que dificulta el trabajo de campo y el desarrollo de proyectos, aunque seguimos trabajando con herramientas disponibles como datos satelitales.

—Pregunta: ¿Cómo impacta eso en el trabajo diario?
—Respuesta: Se vuelve más complejo sostener la actividad. A pesar de eso, seguimos trabajando con compromiso, pero con muchas limitaciones en cuanto a recursos y posibilidades de investigación.

 
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