REPERCUSIONES

Venezolanos en Argentina viven con "alegre prudencia" la captura de Maduro

Referentes de la comunidad venezolana expresaron en AM Cumbre 1400 una sensación de esperanza contenida tras la detención del presidente Nicolás Maduro. Desde Argentina, advierten que el alivio convive con la incertidumbre y el temor que aún persiste en Venezuela.

La captura del presidente venezolano Nicolás Maduro ocurrida el pasado 3 de enero generó una fuerte conmoción dentro de la comunidad venezolana residente en Argentina. La noticia fue recibida con alivio y esperanza, aunque también con cautela y preocupación por el escenario que se abre en el país caribeño.

En diálogo con el programa Cumbre a la Carta por AM Cumbre 1400, Vincenzo Pensa Terán, presidente de la Asociación de Venezolanos en Argentina (ASOVEN) describió el clima que atraviesan quienes viven lejos de su país. “Lo estamos viviendo con una alegre prudencia. Hay alegría, pero no podemos dejarnos llevar solo por la emoción, porque todavía pueden pasar muchas cosas”, señaló.

Durante el fin de semana se registraron encuentros y expresiones de celebración de venezolanos en distintos puntos del país y una intensa actividad en redes sociales. Sin embargo, Pensa Terán en diálogo con los periodistas remarcó que la situación es muy distinta para quienes permanecen en Venezuela. “Mi familia está bien, pero vive con miedo. Incluso evitaron reunirse para festejar un cumpleaños por temor a que se malinterprete. Esa es la realidad cotidiana”, explicó.

El referente de ASOVEN advirtió que la salida de Maduro no implica una transición clara ni inmediata. “No está definido quién conduce ahora el proceso ni cómo se va a garantizar una salida pacífica. La incertidumbre es grande y por eso insistimos en la prudencia”, afirmó.

 

 

En cuanto a la situación social y económica, describió un panorama crítico: cortes diarios de energía eléctrica, salarios insuficientes, precios en alza y un sistema de salud y educación con serias falencias. “No es que falten productos, falta dinero para poder comprarlos”, resumió.

Desde la asociación, recordó que durante años acompañaron a familias enviando medicamentos y asistencia, aunque reconoció la frustración que genera no poder ayudar en todos los casos. “Estar fuera no significa estar a salvo. El dolor se sigue sintiendo igual”, sostuvo.

Respecto al futuro, Pensa Terán indicó que la principal expectativa es el reencuentro familiar. “Todos queremos volver, aunque sea para abrazarnos. Lo que pasó genera alivio porque ahora existe la posibilidad. No sabemos si vamos a ganar la lotería, pero al menos compramos el número”, graficó.

Finalmente, llamó a comunicar el proceso con responsabilidad. “La esperanza tiene que ser cuidada. Venezuela va a cambiar, pero tenemos que ver cómo y acompañar ese cambio sin generar falsas expectativas”, concluyó.

La entrevista

— ¿Cómo ha sido la reacción del pueblo venezolano ante lo ocurrido el 3 de enero con la captura del presidente Nicolás Maduro?

Vincenzo Pensa Terán:
Lo estamos viviendo con una alegre prudencia, y creo que eso es lo que debe primar. Han pasado muchas cosas en las últimas horas y, después de casi 27 años de lucha del pueblo venezolano, la alegría está, pero también la cautela. Esperamos ver cómo siguen los acontecimientos.

— Durante el fin de semana se vieron celebraciones en distintos puntos del país. Maduro ya no está, pero surge la pregunta de qué viene ahora. ¿Cómo ves esta transición?

La transición no está clara. La veo difícil y con muchas amenazas todavía presentes. No está todo resuelto, por eso insisto en la prudencia. Hay esperanza, pero también mucha incertidumbre.

— También se vieron muchos mensajes en redes sociales pidiendo que no se juzgue a quienes celebran. ¿Cómo se vive eso dentro de la comunidad?

Es lógico. Quien no es venezolano o no vivió esta realidad quizá no lo entienda. La emoción es enorme, pero no es una alegría despreocupada. Es una alegría atravesada por años de dolor, miedo y resistencia.

— Vos vivís en Argentina. ¿Por qué motivo y cómo atravesás esta situación desde acá?

Vivo en Argentina desde hace 23 años, me casé con una argentina. No vivo en Venezuela desde entonces, pero mi familia sigue allá. Es difícil no preocuparse, no opinar y no pensar. Todos los días me despierto pensando qué pasa hoy en Venezuela. El 3 de enero me desperté emocionado, pero la alegría no puede emborracharte. Yo lo viví con emoción, pero mi familia en Venezuela lo vive con miedo, porque allá nunca sabés qué puede pasar de un día para el otro. Esto no es pesimismo, es la realidad.

— ¿Cómo está hoy tu familia en Venezuela?

Gracias a Dios están bien. Los que están allá y los que están afuera estamos expectantes. Un dato que grafica la situación: ayer fue el cumpleaños de un familiar y decidieron no reunirse por miedo a que alguien pensara que estaban celebrando otra cosa. No es prudente, y lamentablemente es así. Están bien, pero mirando para todos lados.

— Desde afuera se habla de faltante de servicios, cortes de luz y dificultades económicas. ¿Cuál es la realidad?

En Venezuela se corta la luz todos los días y a cada rato. No es que falten productos, falta dinero para poder comprarlos. Los sueldos son de miseria, los alimentos suben todos los días y el país está dolarizado con una economía en bolívares que no funciona. Hay muchísimas necesidades. Existe un sector mínimo que está bien, los de siempre, los amigos del poder. El resto de la población sigue padeciendo. No hay salud, no hay educación.

— Vos representás a una asociación de venezolanos en Argentina. ¿Les ha tocado acompañar situaciones vinculadas a la salud?

Sí. Durante mucho tiempo enviamos medicamentos a Venezuela desde la asociación. Hubo casos muy dolorosos en los que no pudimos ayudar más, como familiares de nuestros asociados que necesitaban medicación oncológica. La frustración es enorme. Estar fuera no significa estar a salvo. A veces el sufrimiento puede ser menor que el de quien está en Venezuela, pero se sigue sintiendo. También se comparten las pequeñas alegrías cuando un familiar está bien y no se siente perseguido.

— ¿Qué expectativas tienen ahora como comunidad? ¿Piensan en volver?

La expectativa siempre está en el reencuentro, aunque sea para abrazarnos un rato. Hay mucha gente que ya planifica la vuelta, pero no es tan fácil. Cuando lográs estabilidad en otro país y un espacio donde desarrollarte, volver cuesta. Tal vez los más jóvenes lo vean con más ganas, pero todos queremos volver, aunque sea de vacaciones.

— ¿Lo ocurrido genera alivio?

Totalmente. Es saber que, aunque sea difícil volver, ahora la posibilidad está abierta. No ganamos la lotería, pero compramos el número. No sabemos si nos vamos a volver, pero tenemos la esperanza de poder hacerlo con tranquilidad y reencontrarnos con los nuestros. Esa ansiedad hay que trabajarla, acompañarla y planificar. No se puede improvisar.

— ¿Están en contacto con otras asociaciones de venezolanos?

Sí. Las organizaciones no podemos estar aisladas ni creernos dueñas de la verdad. Todas estamos pasando por lo mismo, con gente esperando qué va a pasar en Venezuela. En Argentina, en Estados Unidos y en otros países. El objetivo es acompañar, contener y mantener viva la esperanza. Venezuela va a cambiar, pero hay que ver cómo cambia y cómo acompañamos ese proceso con mucha responsabilidad.

— ¿Confían en figuras del chavismo como Delcy Rodríguez en esta etapa?

Es una pregunta muy difícil. No hay razones para confiar en el chavismo. Veintisiete años demostraron que no garantiza la paz. Pero es lo que hay hoy. En este momento no podemos perder la oportunidad de que haya paz. No creo que el chavismo la garantice, pero hay que priorizar que el proceso no termine en violencia.

 

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